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Mayo 19, 2009
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Bebidas endulzadas con azúcares relacionadas con obesidad, alteraciones metabólicas y riesgo cardiovascular en adolescentes y adultos

En semanas recientes han aparecido numerosas publicaciones que relacionan las bebidas endulzadas con azúcares y obesidad, alteraciones metabólicas y riesgo cardiovascular, particularmente en adolescentes. La sociedad clama porque se controle esa fuente exagerada de calorías e incluso se habla de establecer impuestos a las bebidas endulzadas.

Contexto

Las bebidas endulzadas con azúcar pueden promover la ganancia de peso por disminución de la saciedad, en comparación con alimentos sólidos de contenido calórico similar.

Además, las bebidas endulzadas con azúcar pueden trastornar la homeostasis energética.

Un estudio publicado en Lancet en 2001 demostró que en niños de edad promedio cercana a 12 años cada consumo adicional diario de bebidas endulzadas con azúcar aumenta el índice de masa corporal un promedio de 0.14 mg/m2.

El mismo estudio también demostró que ese incremento en el consumo de bebidas aumentaba 60% el riesgo de obesidad.

Bebidas endulzadas y la actividad física asociadas de manera independiente a resistencia a la insulina

Investigadores de las universidades de California en Davis y de Rochester, New York, evaluaron la relación entre los parámetros metabólicos asociados a resistencia a insulina y las medidas antropométricas con el consumo de bebidas endulzadas con azúcar y los niveles de actividad física.

Los autores emplearon una muestra nacional representativa de casi 7000 adolescentes (rango de 12 a 19 años) estadounidenses.

La exposición de interés fue el consumo de bebidas endulzadas con azúcar y los principales parámetros finales fueron las concentraciones de glucosa y de insulina; un modelo de evaluación de la homeostasis de la resistencia a la insulina (HOMA-IR); lipoproteína total y de alta densidad y concentraciones de colesterol ligado a liproproteína de baja densidad (LDL-C) y de triglicéridos; presión sistólica y diastólica; percentil de circunferencia de la cintura e índice de masa corporal por edad y sexo.

El aumento en el consumo de bebidas endulzadas se asoció de manera independiente con incremento en HOMA-IR, presión sistólica, y percntil de circunferencia de la cintura e índice de masa corporal para edad y sexo y disminución del HDL-C.

El aumento en los niveles de actividad física se asoció de manera independiente con reducción en HOMA-IR, en las concentraciones de LDL-C y de triglicéridos y con aumento en la concentración de HDL-C.

Un consumo bajo de bebidas endulzadas con azúcar y niveles altos de actividad física parecen potenciar las efectos de cada uno en cuanto a disminución de HOMA-IR y de las concentraciones de triglicéridos y de aumento de la concentración de HDL-C.

Los autores concluyeron que el consumo de bebidas endulzadas y los niveles de actividad física se asocian de manera independiente con parámetros metabólicos asociados a resistencia a insulina y a medidas antropométricas en adolescentes.

Aunque se requieren estudios prospectivos los pediatras deben continuar promoviendo la restricción en el consumo de bebidas endulzadas con azúcar y modificaciones en el estilo de vida como el ejercicio físico para mejorar la salud general de los jóvenes.

Reducción del consumo de azúcar o aumento en el consumo de fibra puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en adolescentes latinos con sobrepeso

La investigación fue dirigida por Emily Ventura, Master en Salud Pública, de la Universidad de California, en Davis y un grupo de colaboradores.

Contexto

El grupo de Ventura y colaboradores demostró en un estudio anterior que en jóvenes latinos con sobrepeso, el consumo de fibra está inversamente asociado tanto a la circunferencia de la cintura como al síndrome metabólico y que el consumo total de azúcar y de azúcar agregado se asocia a deficiencia de la función de las células beta, independiente de la adiposidad.

Por otra parte, el mismo grupo había demostrado en un estudio piloto de 12 semanas de intervención que las jóvenes latinas con sobrepeso que reducían en grado mayor la cantidad de azúcar agregada presentaban reducciones mayores de la secreción de insulina.

Sin embargo, hasta ahora, solamente unos pocos estudios han examinado los efectos de una dieta alta en fibra y baja en azúcar sobre el metabolismo en adolescentes con sobrepeso y en particular en latinos de ambos sexos.

Nuevo estudio metabólico en adolescentes latinos

El objetivo de la nueva investigación fue examinar si las reducciones del consumo de azúcar adicionado o aumentos en el consumo en fibra, en respuesta a 16 semanas de intervención tenían efecto sobre le riesgo de diabetes mellitus tipo 2.

El estudio consistió en el análisis secundario de un ensayo clínico aleatorio. Las intervenciones (clases de estilo de vida) y mediciones metabólicas se hicieron en un centro clínico de investigación.

Participaron 54 adolescentes latinos que fueron asignados de manera aleatoria a una de 3 intervenciones de 14 semanas de duración:

  • Control
  • Clases nutricionales
  • Clases de nutrición más clases de entrenamiento en fuerza muscular

Los principales parámetros finales fueron la composición corporal medida por absorciometría de rayos X de energía dual, el tejido adiposo visceral medido por imagen de resonancia magnética, glucosa e insulina medidas por el área incremental bajo la curva de la prueba oral de tolerancia a la glucosa, la sensibilidad a la insulina, la respuesta aguda de insulina, el índice de disposición mediante prueba de tolerancia a glucosa y el consumo dietético registrado en 3 días.

Más de la mitad de todos los participantes (55%) disminuyó la adición de azúcar (promedio de disminución 47 gramos/día) y 59% aumentó el consumo de fibra (promedio de aumento 5 gramos/día). En todos los grupos intervenidos, incluyendo los controles, los porcentajes de aquellos que modificaron el consumo de azúcar y fibra fueron similares.

En comparación con los participantes que no modificaron la dieta, aquellos que disminuyeron el consumo de azúcar adicional tuvieron mejorías en el área incremental bajo la curva de glucosa (-15% vs 3%) y en el área incremental bajo la curva de insulina (-33% vs -9%).

Los participantes que aumentaron el consumo de fibra tuvieron mejoría en el índice de masa corporal (-2% vs 2%) y en tejido adiposo corporal (-10% vs no cambio).

Los autores concluyeron que reducir el consumo de azúcar adicionada en el equivalente de una lata de bebida por día o aumentar el consumo de fibra en el equivalente de una taza de fríjoles resulta en mejorías en factores de riesgo claves para diabetes tipo 2, específicamente en secreción de insulina y en grasa visceral.

Los mejoramientos ocurrieron de manera independiente del grupo asignado y ocurrieron de manera igualmente probable en los participantes asignados al grupo control.

Disminución del consumo de bebidas endulzadas con azúcar se asocia con pérdida de peso

Investigadores de varias universidades de Estados Unidos, liderados por el doctor Benjamin Caballero, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, hicieron un estudio prospectivo, aleatorio y controlado para evaluar cómo afectan los cambios en el consumo de bebidas el peso corporal de los adultos.

En el estudio participaron 810 adultos, a quienes se siguió durante 18 meses, periodo en el cual hubo intervenciones de tipo de modificación de la conducta en un grupo. Se midieron a intervalos de 6 meses el peso corporal, la estatura y registros del consumo dietético.

Al inicio el promedio de consumo de calorías líquidas fue 356 kilocalorías/día o 19% del consumo total de energía.

Después de descartar factores potenciales de confusión, la reducción del consumo de 100 kilocalorías líquidas por día se asoció con una pérdida de peso de 0.25 kg (P<0.001) a 6 meses y de 0.24 kg (P=0.008) a 18 meses.

La reducción en consumo de calorías líquidas tuvo mayor efecto sobre el peso corporal que la reducción del consumo de calorías sólidas.

De las bebidas individuales solamente el consumo de bebidas endulzadas con azúcar se asoció de manera significativa con el cambio de peso. La reducción de un servicio al día se asoció a pérdida de 0.49 kg (P=0.006) a 6 meses y de 0.65 kg (P=0.003) a 18 meses.

Los autores concluyeron que los datos obtenidos apoyan las recomendaciones de limitar en los adultos el consumo de calorías líquidas y de disminuir el consumo de bebidas líquidas endulzadas con azúcar para lograr reducción del peso o evitar la ganancia excesiva.

Consumo de bebidas endulzadas con fructosa pero no las endulzadas con glucosa, aumentan la adiposidad visceral y los lípidos y disminuyen la sensibilidad a insulina en humanos obesos o con sobrepeso

Algunos estudios han sugerido que el consumo de jarabe de maíz rico en fructosa, empleado para endulzar una variedad de alimentos, puede aumentar el riesgo de obesidad y de enfermedad cardiaca.
Estudios realizados en animales han documentado que en comparación con glucosa, la fructosa dietética induce dislipidemia y resistencia a insulina.

Una investigación reciente de tipo aleatorio y controlado, realizada en universidades estadounidenses, ha demostrado que las bebidas endulzadas con fructosa conducen a niveles más altos de LDL-colesterol  y de triglicéridos en individuos con sobrepeso. Las bebidas endulzadas con azúcar no produjeron esos efectos.

En efecto, investigadores de la Universidad de California, en Davis, asignaron 32 hombres y mujeres con sobrepeso, de 55 años de edad promedio, a consumir durante un periodo de 10 semanas bebidas endulzadas con solo fructosa o con solo glucosa.

Durante las dos primeras semanas, fase basal del estudio, los participantes estuvieron recluidos en un centro de investigación clínica, consumiendo una dieta balanceada alta en carbohidratos complejos y sometidos a pruebas de sangre y mediciones de la grasa corporal.

Luego de la fase inicial los participantes fueron seguidos en la consulta externa por 2 semanas periodo durante el cual consumieron su dieta habitual más bebidas endulzadas con fructosa o con glucosa que aportaban 25% de los requerimientos energéticos.

Luego de retornar al centro para pruebas adicionales los participantes fueron seguidos de manera ambulatoria por 6 semanas adicionales consumiendo la dieta usual y finalmente dos semanas más en la clínica con dieta alta en carbohidratos mientras bebían bebidas endulzadas.

Las características de los dos grupos fueron similares al comienzo del estudio pero al final los investigadores encontraron que los participantes que consumieron bebidas con fructosa tuvieron niveles significativamente más altos de colesterol LDL y de triglicéridos, en comparación con los consumidores de bebidas endulzadas con glucosa.

Es importante anotar que las alteraciones de los lípidos fueron específicamente notables en relación con las partículas aterogénicas como LDL densas pequeñas, LDL oxidadas y partículas remanentes similares a triglicéridos.

Además, hubo aumento de los niveles de glicemia en ayunas y de insulina y disminución de la sensibilidad a insulina.

Aunque hubo una ganancia de peso moderada y similar entre los dos grupos, los bebedores de fructosa tuvieron aumentos mayores en adiposidad abdominal y de nueva lipogénesis hepática que, como se sabe, se asocian a aumento en el riesgo cardiovascular.

Proponen gravar con impuestos las bebidas endulzadas

Un editorial del New England Journal of Medicine se hace eco de los riesgos inherentes a las bebidas endulzadas y propone que se impongan impuestos, similares a los que existen para el cigarrillo y el licor, con el objeto de incentivar restricción en el consumo.

Referencias:
Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine 163: 320-327; 328-335 (Abril) 2009
American Journal of Clinical Nutrition
89: 1299-1306 (Mayo), 2009
Journal of Clinical Investigation online Abril 20, 2009
doi:10.1172/JCI37385
New England Journal of Medicine online Abril 8, 2009
doi:10.1056/NEJMpo902392

© EMSA-ILADIBA, Abril, 2009

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