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Noviembre 28, 2019
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Inteligencia artificial y medicina

En la última década la aplicación de la inteligencia artificial se ha expandido de manera tan amplia que puede decirse que no hay en la actualidad área de la ciencia que no haya sido tocada. El impacto ha sido especialmente notorio en la medicina y se anticipa que será aún mayor.

En términos simples la inteligencia artificial (o pensamiento profundo como también se conoce) está fundamentada en la enorme capacidad desarrollada en la informática en años recientes que permite el análisis sobre un aspecto definido de miles de miles de millones de datos, lo cual tomaría con los métodos ancestrales varios años y hoy puede hacerse en poco tiempo.

La capacidad de analizar millones de datos es factible mediante la creación de redes neurales convolucionales que semejan el funcionamiento del cerebro y que por su infinidad de interconexiones pueden hacer al tiempo lo que millones de neuronas hacen individualmente.

Las posibilidades de la aplicación de la inteligencia artificial a la medicina van desde la práctica clínica hasta la investigación o ensayos o experimentos clínicos que, reiteramos, en el pasado tenían un límite en el tiempo por la capacidad de manejar los datos de los estudios o análisis.

Como ejemplo, comencemos por la aplicación a la práctica clínica. Un cardiólogo experto en diagnóstico electrocardiográfico de arritmias puede desarrollar un sistema de manejo de datos que permite que el computador maneje 5000 o 10.000 trazados electrocardiográficos. En la actualidad, la inteligencia artificial hace posible que se analicen 100.000 o un millón de electrocardiogramas que se han acumulado a través de los años y diagnosticados visualmente uno por uno.

Un estudio reciente de la Clínica Mayo puso a prueba de la inteligencia artificial 100.000 de 400.000 electrocardiogramas validados internamente y agregó 275.000 más. La inteligencia artificial detectó 8.4% de casos de fibrilación auricular que habían escapado el análisis visual tradicional, mejorando de manera sustancial el diagnóstico de la arritmia.

De manera similar, las imágenes radiográficas de multitud de órganos como mama y pulmón, pueden ser pasadas por el análisis de la inteligencia artificial y así no solamente detectar lesiones tumorales sino agregar los tipos y subtipos a los cuales pertenecen, con alto grado de precisión.

La inteligencia artificial del tipo basado en algoritmos de aprendizaje profundo permite reconocer patrones, por ejemplo, de nódulos pulmonares, que se asocian a ciertas asociaciones o modalidades de evolución.

Y otros ejemplos de imágenes abundan.

La inteligencia artificial es aplicable, como se mencionó a los experimentos clínicos, cuya precisión aumenta en la medida en que los pacientes usados como controles sean seleccionados y luego analizados con mayor precisión. Un análisis depurado de controles y sujetos del estudio reduce las tasas de error que han sido ubicuas en los experimentos clínicos.

En cuanto a detección clínica de condiciones o patologías, se ha comprobado que es factible “tamizar” millones de individuos con el fin de detectar perfiles de enfermedades que van desde problemas metabólicos, como la diabetes mellitus, hasta condiciones psicológicas.

Y no solamente, es válida la detección sino que la inteligencia artificial puede asistir en determinar características que clasifican la urgencia de la atención, cuidado o manejo o simplemente la selección de aquellos casos en los casos las medidas sugeridas tienen como objetivo que el perfil de riesgo no progrese a enfermedad clínica.

Otras grandes aplicaciones de la inteligencia artificial son la robótica y las historias clínicas electrónicas. La robótica incrementa la seguridad y la precisión de los procedimientos y las historias electrónicas conforman una de las bases de sustentación de análisis inteligente en un futuro.

El laboratorio clínico y la industria de investigación y producción de fármacos, todo ligado a la aplicación al paciente ocupan y ocuparán lugares todavía más prominentes de la inteligencia artificial.

Recomendamos una edición especial sobre inteligencia artificial publicada por Nature en Septiembre 29 de 2019 aunque ha habido editoriales y revisiones interesantes en Lancet y BMJ.

Nuestros lectores deben estar alertados sobre los desarrollos de la inteligencia artificial en la medicina y nosotros como editores nos comprometemos a ayudarles en esa labor.

Jorge E. Maldonado

  • Editor Jefe Publicaciones ILADIBA.
  • Miembro de Número de la Academia  Nacional de Medicina.
  • Profesor Titular de Medicina Mayo Clinic College of Medicine (1976).
  • Profesor Visitante Universidad de París VII (1975).
  • Profesor Visitante de la Universidad de Harvard (1985-1987).
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