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Noviembre 28, 2019
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Actividad sexual frecuente después de infarto agudo de miocardio prolonga supervivencia

Investigadores de Tel Aviv University, liderados por el doctor Yariv Gerber, evaluaron la asociación entre actividad sexual y mortalidad en pacientes israelitas de 65 años o más después del primer infarto de miocardio.

La abstinencia de actividad sexual aumentó de manera progresiva después de 5 y 10-13 años de la hospitalización por infarto. Sin embargo, durante un periodo de 22 años de seguimiento se demostró una asociación inversa entre actividad sexual y supervivencia.

El estudio israelita corrobora estudios previos que han encontrado una relación inversa entre actividad sexual y prolongación de la supervivencia en pacientes con infarto agudo de miocardio.

Los pacientes de una edad promedio de 53 años fueron dados de alta por infarto de miocardio entre 1992 y 1993 y seguidos en cuanto a mortalidad hasta 2015.

Al inicio una frecuencia de actividad sexual fue reportada por 42% de los pacientes, en tanto que ausencia de actividad sexual fue reportada por 6%. Después de 10 a 13 años, las tasas fueron 21% y 27%, respectivamente.

Disminución de la actividad sexual fue asociada con avance en la edad, sexo femenino, carencia de un compañero sexual permanente o más comorbilidades.

Durante el seguimiento, ocurrieron 524 muertes (47%).

Se observó una relación inversa entre frecuencia de la actividad sexual y muerte con razones de riesgo de muerte de 0.30 para más de una vez a la semana, de 0.36 para una vez a la semana y de 0.53 para menos de una vez a la semana, en comparación con cero actividad.

Expresado de otra manera, en comparación con los sobrevivientes que no tuvieron sexo, aquellos que tuvieron sexo menos de una vez a la semana tuvieron 28% menos de probabilidad de morir, mientras que aquellos que tuvieron sexo semanalmente tuvieron una probabilidad 37% menor de morir y aquellos que tuvieron sexo más de una vez a la semana tuvieron 33% de menor probabilidad de morir.

Después de hacer ajustes para factores relevantes de confusión, los estimados fueron atenuados a 0.68, 0.63 y 0.72, respectivamente (p para la tendencia = 0.004).

Los autores concluyeron que la evaluación de la actividad sexual después de infarto de miocardio, demostró una relación inversa con la mortalidad, es decir a mayor actividad menos probabilidad, lo cual fue solo parcialmente explicado por factores potenciales de confusión.

Debe anotarse que en el año anterior al ataque cardiaco 67% no tuvieron sexo y no se ejercitaron del todo, en comparación con 45% que tuvieron sexo más de una vez a la semana.

Los individuos inactivos sexualmente tuvieron una mayor probabilidad de hipertensión, colesterol alto, diabetes y múltiples problemas crónicos en al año anterior al infarto de miocardio que las personas que tuvieron sexo más de una vez a la semana.

Es posible que sexo frecuente conduzca a cambios biológicos que contribuyen a vivir más tiempo, por ejemplo, telómeros más largos que se asocian a vida más larga.

El sexo practicado regularmente se asocia a niveles más altos de testosterona tanto en hombres como en mujeres y es sabido que los niveles bajos tienen un aumento en el riesgo cardiovascular.

Comentario

Ha sido una costumbre tradicional, auspiciada por algunos médicos y fomentada por el temor de los cónyuges y los familiares, que el individuo con infarto de miocardio se abstenga de tener relaciones sexuales. Se presume que el esfuerzo físico y emocional del sexo puede tener consecuencias negativas y conducir a recaídas.

Por supuesto que con el beneplácito del médico que certifique recuperación, es evidente que una vida sexual activa es favorable para el individuo que ha sufrido infarto de miocardio, como lo es llevar una actividad física permanente y huir del sedentarismo.

La actividad sexual y la actividad física disminuyen el estrés, otro factor negativo en la persona que ha sufrido infarto de miocardio.

Referencia:
American Journal of Medicine en línea Julio 8, 2019; DOI:httpps://doi.org/10.1016/j.amejmed.2019.06.019

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