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Noviembre 27, 2006
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Cómo dejar de fumar y vencer dependencia a nicotina

La nicotina es el componente directamente responsable de la dependencia que va acompañada del efecto nocivo de muchos químicos que hacen parte del humo del tabaco.

 El hábito de fumar es responsable de incapacidad y de  innumerables muertes, por diversidad de enfermedades asociadas al uso de tabaco. Cesar de fumar y por ende vencer la dependencia a la nicotina del tabaco es una tarea difícil pero fundamental para la salud.

El tabaco en todas sus modalidades, cigarrillo, cigarro o pipa, contiene numerosas (más de 4000) sustancias tóxicas que se liberan en el humo. Una de esos tóxicos es la nicotina, la más poderosa de las sustancias adictivas.

Como otros químicos que inducen dependencia, nicotina actúa sobre ciertos receptores en células del cerebro asociadas a la sensación de placer, satisfacción o bienestar (Figura).

La investigación sobre el mecanismo de acción de la nicotina ha conducido al descubrimiento de medicamentos, como vareniclina, que ayudan a controlar la dependencia, mediante bloqueo de esos receptores.

El efecto placentero de la nicotina sobre el cerebro, conduce al uso continuado del tabaco y por ende a la dependencia.

El humo del tabaco produce daños en los pulmones, las arterias y el corazón, entre otros órganos del cuerpo.

Los fumadores tienen tasas más altas que los no fumadores de problemas como cáncer (no sólo del pulmón), de infarto cerebral y de infarto cardiaco así como de hipertensión arterial.

Los fumadores acortan su vida en promedio 13 años y las fumadoras 14.5 años.

¿Cómo se reconoce la dependencia?

La persona que sufre dependencia es incapaz de abandonar el cigarrillo y con frecuencia ha hecho varios intentos, sin éxito.

De una manera similar a lo observado con otras adicciones, el individuo dependiente de la nicotina, cuando suspende el cigarrillo presenta síntomas de abstinencia como ansiedad, deseo intenso de fumar, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarse, dolor de cabeza, mareo, indigestión y trastornos digestivos como diarrea o constipación.

El adicto a la nicotina, a pesar de padecer serios problemas de salud, como enfisema, no puede abandonar el hábito y sigue fumando a pesar de la sentencia de mayor incapacidad o de muerte.

Sobre todo en la actualidad, cuando hay un consenso creciente sobre el efecto nocivo del humo del cigarrillo, los fumadores se ven forzados a aislarse. Si la persona tiene un deseo incontrolable de fumar y abandona la mesa del restaurante o la sala familiar para hacerlo, ese es un signo más de dependencia.

La adicción o dependencia al tabaco se asocia a factores psicológicos o de la conducta. La persona fumadora desarrolla costumbres reiterativas, que establecen un patrón de comportamiento, como fumar a ciertas horas, en ciertos lugares, con el acompañamiento de alguna comida o bebida (café con frecuencia) o en momentos de estrés, a la manera de un tranquilizante.

Es importante conocer los patrones de conducta asociados al consumo del tabaco porque atacarlos debe ser parte de la estrategia para controlar la adicción.

¿Quién está a riesgo de hacerse adicto a la nicotina?

Cualquier fumador está a riesgo de hacerse adicto a la nicotina . Sin embargo, el riesgo es mayor en los años de la adolescencia, época en la cual comienza la adicción en la mayoría de los casos.

El ejemplo de padres y amigos sin duda ejerce poderosa influencia en el inicio y en la continuidad del hábito de fumar. La publicidad masiva, orientada a la juventud, ha sido factor determinante del auge que ha tenido el cigarrillo entre los jóvenes, sobre todo en los países en desarrollo.

El cine así mismo influye en la juventud. De manera astuta los tabacaleros y los productores de cine se han unido para hacer la propaganda sutil e inductiva a través de los actores que fuman en las películas e inducen a los jóvenes a hacerlo.

¿Qué enfermedades causa el cigarrillo?

El catálogo de enfermedades asociadas a los tóxicos del tabaco es muy grande.

Entre las enfermedades de las vías respiratorias asociadas al tabaco están bronquitis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y enfisema además del cáncer pulmonar. El humo del tabaco agrava el asma bronquial. Además, los fumadores son más susceptibles a infecciones respiratorias (gripas, resfriados).

El riesgo de sufrir una complicación cardiovascular, como infarto cardiaco o cerebral, aumenta de manera pronunciada con la intensidad del hábito. De igual manera la probabilidad de morir como consecuencia de afecciones del corazón y de las arterias. Entre más se fuma mayor es el riesgo.

Casi no hay un órgano del cuerpo libre de riesgo de cáncer asociado al cigarrillo. La lista incluye vejiga, páncreas, hígado, riñón, cuello de la matriz o útero, estómago, colon y recto y algunas leucemias.

La piel del fumador y sobre todo de la fumadora, se envejece y aparecen arrugas prematuras por daño del tejido conectivo o de soporte de la piel (Figura).

La fertilidad tanto del hombre como de la mujer se afectan por el uso de cigarrillo. Además, las tasas de abortos o pérdidas son mayores en las fumadoras.

La impotencia o disfunción eréctil en buena parte se debe a lesión de las pequeñas arterias que irrigan el pene y aportan la sangre necesaria para la erección (Figura). El fumador con alguna frecuencia sufre impotencia probablemente debida a daño arterial.

La embarazada que continúa fumando pone a riesgo el embarazo y el bebé. El parto puede ser prematuro, los recién nacidos son de peso bajo y nacen con trastorno de la función respiratoria y son más susceptibles a infecciones y a asma.

El fumador con frecuencia pierde el sentido del olfato y por ello los alimentos son menos apetecibles.

¿Si dejo de fumar mi salud mejorará?

Sin duda. Inclusive hay efectos inmediatos, mensurables, tangibles y objetivos.

A mediano y largo plazo y dependiendo cuándo se deje de fumar (el beneficio es mayor si se abandona el hábito más temprano), los riesgos para la salud pueden disminuir 90% o 50%.

Tratamiento de la adicción a la nicotina

El tratamiento de la dependencia a la nicotina debe incluir apoyo y dirección profesional, modificación de la conducta y uso de medicamentos que son de dos tipos: reemplazo de la nicotina y no relacionados con la nicotina.

Reemplazo de la nicotina.
Son numerosas las formas de administrar nicotina con el fin de sustituir la nicotina del cigarrillo, tabaco o pipa. Hay nicotina en parches, chicle, pastillas de disolución en la boca, aplicada en nebulizaciones (sprays) nasales y por inhalación. Hay una vacuna contra la nicotina en experimentación.

Medicamentos no relacionados con la nicotina.
Bupropión es un antidepresivo que incrementa los niveles de dopamina, la sustancia transmisora en el cerebro, responsable de la sensación placentera que produce la nicotina. El medicamento debe usarse bajo dirección médica. Otro antidepresivo útil es nortriptilina.

Vareniclina. Es un novedoso medicamento introducido hace poco. Actúa bloqueando los receptores cerebrales de nicotina (Figura). Amaina la sensación placentera de la nicotina y disminuye los síntomas de abstinencia. Tiene algunos efectos secundarios o indeseados como dolor de cabeza, náusea, alteración del sabor y sueños extraños o perturbadores.

Auto-cuidado y modificación del estilo de vida

Si la cesación o suspensión del hábito de fumar se acompaña de malestar o de depresión el ejercicio físico puede ser una manera de encontrar alivio. Buscar apoyo moral y ventilar la situación es útil.

Cuando la persona en trance de abandonar el hábito de fumar sufre de desvelo (insomnio) hay varias cosas que pueden aliviar el problema: disminuir o evitar el consumo de café y de otros estimulantes; buscar la relajación antes de recostarse; ir a la cama solamente a dormir o a tener relaciones sexuales; no comer en cama o llevar a la cama los problemas; acostarse a una hora regular; hacer que la alcoba sea tranquila y confortable.

Cuando la abstinencia se acompaña de irritabilidad, frustración, rabia, ansiedad o nerviosismo, deben ensayarse las técnicas de relajación; practicar ejercicio regular; hacer ejercicios respiratorios basados en respiración profunda; disminuir o evitar los estimulantes como el café (cafeína); evitar el estrés y emplear distractores.

La capacidad laboral por dificultad para concentrarse es parte del proceso de suspensión del cigarrillo. El individuo, consciente de esa limitación debe reajustar su carga laboral, entretanto supera la fase más difícil.

En general el ejercicio físico regular es un apoyo contra otros problemas psicológicos asociados a la cesación. Las comidas deben ser sanas y a horas regulares. Pequeños “tente en pié”, de alimentos saludables, siestas cortas y aumento del reposo pueden aportar beneficios.

El deseo desesperado de fumar usualmente dura poco, menos de 5 minutos usualmente, periodo durante el cual “hay que aguantar”..

Dejar de fumar no es fácil, la adición a nicotina es poderosa. Una estrategia psicológica que ayude a superar las barreas que impiden tener éxito y un buen apoyo social y profesional son muy importantes.

La persona debe identificar la razones que la motiven a dejar el cigarrillo: la salud (por ejemplo, respirar mejor); la familia (pensar en el futuro del cónyuge y de los hijos); aspectos al entorno como “descontaminar la casa y la ropa del desagradable olor del humo); evitar que familiares y amigos sufran por ser fumadores pasivos y la economía que proviene de no gastar en algo inútil.

Algunos han encontrado ayuda en la acupuntura y en la hipnosis.

Prevención

La familia es un el lugar ideal para prevenir que los adolescentes comiencen a fumar e inicien el camino de ser fumadores adictos empedernidos.

Crear un ambiente modelo, libre de cigarrillo, debe ser motivo para dejar de fumar, dando ejemplo a los hijos, evitando así problemas inmediatos (fumador pasivo) y a mediano y largo plazo.

Fuentes:
www.iladiba.com
www.mayoclinic.com
www.bmj.org 

© EMSA-SALUDHOY. Diciembre, 2006

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