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Septiembre 30, 2019
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Debate o controversia sobre cigarrillos electrónicos no debe desvirtuar publicaciones científicas

El Tiempo, primer diario de Colombia, se ha caracterizado desde su fundación en la segunda década del Siglo XX por la seriedad de sus contenidos y, en temas de especial significado científico, por su abundante sustentación.

Llama entonces la atención que en la edición del 3 de septiembre el prestigioso periódico haya incluido un artículo bajo el título de “Verdades y mentiras sobre el vapeo y el cigarrillo electrónico” que se remite y cita como sustentación científica a una sola fuente identificada por su nombre, el doctor Michael J. Blaha de la Universidad Johns Hopkins.

El Tiempo extrajo del artículo que realizó el doctor Blaha, en colaboración con la doctora Elizabeth V. Ratchford, también vinculada a la Universidad John Hopkins, publicado en Vascular Medicine en marzo de 2019 (24:267-269), una serie de citas que fueron sacadas de contexto y que en su publicación denotan errores conceptuales básicos.

En relación a la dispensación de nicotina por los dispositivos electrónicos, los autores norteamericanos establecen la diferencia entre nicotina entregada al usuario por productos de tabaco quemado (cigarrillo, pipas, cigarros) y los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN). Los SEAN liberan nicotina de una solución líquida que es calentada lo suficiente para producir vapor, el cual es inhalado por el “vapeador” y por tanto no hace parte del humo supertóxico del tabaco quemado.

En el pie de foto de la imagen que acompaña al artículo del El Tiempo se lee: “Los cigarrillos electrónicos, por ejemplo, calientan el tabaco a temperaturas inferiores que las del cigarrillo tradicional, pero siguen administrando nicotina”. Los cigarrillos electrónicos NO calientan tabaco, esto lo hacen los PTC o Productos de Tabaco Calentado. Tampoco la nicotina vaporizada equivale a tabaco, así la sustancia provenga de hojas de tabaco. Si bien la nicotina es adictiva no hay pruebas científicas de su toxicidad en humanos, más allá de la adicción. Daño del cerebro en roedores y elevación transitoria del pulso o de la tensión arterial, en algunos casos, no es prueba de toxicidad cardiovascular.

Los niños, adolescentes y jóvenes no deben usar los cigarrillos electrónicos pero negarle el acceso a todas las edades porque puede hacer daño a los jóvenes, es impedir el beneficio comprobado para al menos algunos de los adultos fumadores o exfumadores incapaces de dejar de fumar.

Los niños, adolescentes y jóvenes no deben usar los cigarrillos electrónicos pero negarle el acceso a todas las edades, es impedir el beneficio comprobado para los adultos fumadores o exfumadores incapaces de dejar de fumar.

Los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina han sido aprobados como un método de administración de nicotina en la búsqueda de abstinencia del tabaco. Está com­probado que la nicotina administrada mediante los cigarrillos electrónicos es más eficaz para dejar de fumar tabaco convencional, que otras modalidades como chicles, parches, pastillas, etc.

Recibir nicotina por medios electrónicos es un beneficio definitivo que puede salvar muchas de las 7 millones anuales de víctimas del tabaco fumado sometido a combustión, generador de cáncer y de numerosas enfermedades resultantes de los 7000 tóxicos que contiene el humo del tabaco quemado. Por el posible uso de los jóvenes, se priva a adultos conscientes del beneficio potencial del cigarrillo electrónico.

Blaha cita un reporte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM) de Estados Unidos que concluye que “los cigarrillos electrónicos con nicotina son más útiles que los cigarrillos electrónicos sin nicotina para la cesación de fumar” (hecho negado en el artículo de El Tiempo). El reporte expone que: “Hay evidencia moderada que el uso más frecuente de los cigarrillos electrónicos se asocia a aumento en la probabilidad de dejar de fumar”.

El artículo de Blaha y Ratchford cita un estudio aleatorio en 886 fumadores realizado por Hajek, et al. y publicado en el New England Journal of Medicine (2019) que concluyó que los cigarrillos electrónicos doblan la tasa de cesación de las otras modalidades. Y al final de un año, 80% del grupo de cigarrillos electrónicos los seguían usando contra solo 9% del grupo del grupo que utilizó otros métodos de reemplazo de nicotina.

En el artículo de El Tiempo se lee: “muchos aspectos sobre el vapeo aún se desconocen, incluyendo qué químicos componen el vapor que se inhala y cómo afectan la salud física de una persona a largo plazo. La gente tiene que entender que los cigarrillos electrónicos y vapeadores tienen el potencial de ser peligrosos para la salud. Usted está exponiéndose a todo tipo de químicos que todavía no entendemos bien y que probablemente no sean inocuos”. 

Expresan Blaha y Ratchford “que los cigarrillos electrónicos pueden contener químicos tóxicos pero probablemente mucho menos que los cigarrillos tradicionales”. Esto se traduce en términos de salud en “reducción del daño”, es decir, una opción que disminuye la probabilidad de hacer daño. Esa disminución la han calculado sociedades científicas, sobre todo del Reino Unido, del más alto prestigio, en 95%.

No se deben recomendar o prescribir los cigarrillos electrónicos en quienes nunca han fumado o en jóvenes o embarazadas sino en fumadores o exfumadores incapaces de dejar de fumar, bien con fines de cesación o como opción de reducción del riesgo o daño.

Para terminar, los autores de Johns Hopkins afirman que “…la investigación actual sugiere que los cigarrillos electrónicos pueden ser una alternativa más segura para los fumadores de tabaco que los cigarrillos tradicionales”.

No es apropiado dejar de utilizar algo que tiene potencial positivo por la posibilidad futura de daños, que aún se ignoran y cuya sospecha está basada en estudios en células en cultivo y no en humanos.

Solo nos resta invitar a los lectores de “Verdades y mentiras…” a leer el artículo del científico Blaha tan justamente valorado, pero desvirtuado, en El Tiempo.

Referencia:

  • https://www.eltiempo.com/salud/verdades-y-mentiras-sobre-cigarrillos-electronicos-y-vapeadores-408000
  • Michael J Blaha and Elizabeth V Ratchford. Electronic cigarettes. Vascular Medicine 24 (3):267-269, marzo, 2019
  • Hajek P Phillips-Waller A Przulj D et al. A randomized trial of e-cigarettes versus nicotine-replacement therapy. N Engl J Med. 2019; 380: 629-637
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