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Enero 2, 2020
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Editorial de Lancet sobre Reducción del Riesgo del Tabaquismo

Lancet, una de las más connotadas revistas médicas del mundo, publica en su edición del 30 de Agosto un editorial de la autoría de prominentes especialistas de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, vinculados con la Sociedad de Cardiología de ese país, sobre el tema de la reducción del daño del tabaquismo.

Concepto general de la disminución del riesgo o daño

En los últimos años, ILADIBA, ha asumido una posición editorial enteramente acorde con la reducción del riesgo del tabaquismo como estrategia de lucha frontal contra las formas convencionales de fumar (cigarrillo, tabaco, pipa y similares), es decir, de usar el tabaco sometido a combustión con producción de humo de alta toxicidad que son la causa de cáncer y de otras enfermedades.

Puede dejarse en los nuevos dispositivos o cigarrillos electrónicos alguna cantidad de nicotina que si bien es adictiva no tiene ni remotamente la toxicidad de otros derivados del tabaco y se pueden usar componentes de tipo saborizante que despiden vapor y de allí el término que se usa como alternativa a cigarrillos electrónicos: vapeadores.

A manera de introducción de nuestra revisión del Editorial de Lancet

La reducción del riesgo es una política de amplio uso en salud pública, que incluye modalidades afines a una enfermedad o grupo de enfermedades que si bien no son libres de riesgos, disminuyen notablemente el riesgo de la enfermedad que se desea combatir.

Son ejemplos, las vacunas contra las enfermedades infecciosas, la entrega a los drogadictos de jeringas nuevas y estériles para evitar que el compartir las inyectadoras sea vehículo de transmisión de enfermedades como el sida, el uso de preservativos o condones para disminuir el riesgo de transmisión de las enfermedades sexuales, el uso de preservativos y de anticonceptivos para evitar el embarazo, las regulaciones de la velocidad y de cinturones de seguridad para disminuir el riesgo de accidentes y lesiones, el uso controlado de drogas adictivas, la modulación del juego de azar en casinos para disminuir las pérdidas, entre otras.

Ninguna de esas estrategias es 100% eficaz ni es 100% segura o libre de riesgos pero todas disminuyen el daño o riesgo para la salud física o mental de las personas.

La disminución del riesgo del tabaquismo se basa en eliminar de los dispositivos alternativos, el tabaco sometido a combustión totalmente o en algunos casos dejar una pequeña cantidad de tabaco que se somete a calentamiento (300º vs 800º) y no genera sustancias derivadas de la quema o combustión del tabaco.

Repetimos, del tabaco no queda en los nuevos dispositivos sino la nicotina que es otra razón para que los cigarrillos electrónicos no sean usados por los niños, adolescentes y jóvenes porque interfiere con el desarrollo cerebral si se extrapolan a humanos los estudios realizados en roedores.

De todos modos la estrategia de reducción del riesgo del tabaco NO es para la gente joven y se recomienda para quienes son fumadores incapaces de dejar de fumar o exfumadores que han recaído.

Síntesis del Editorial de Lancet

El rápido crecimiento en el uso de los productos con nicotina pero libres de humo, especialmente el vapeo, es la influencia más disruptiva (impactante o innovativa) sobre fumar, en décadas”, abre el Editorial.

Hasta ahora, las políticas públicas con relación al tabaco han sido de estrangular o dominar por completo el mercado del tabaco fumado, no solamente en cuanto a la nicotina sino también en relación a la reducción del riesgo, incluyendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De poco o nada sirvió que en Octubre de 2018 un grupo mundial de distinguidos académicos y científicos le dijera a la OMS que no se opusiera a adoptar políticas innovativas como la de reducción del riesgo. En 2019 la OMS sigue subvalorando el potencial contra fumar de las alternativas de bajo riesgo.

Siguen muriendo 8 millones de personas al año como consecuencia del tabaco quemado por la terca insistencia en lograr abstinencia de todo tipo de tabaco y de nicotina. Agregamos, una utopía que ha fracasado en centenares de hábitos nocivos, incluyendo el alcohol, hoy totalmente legalizado.

Comentan los editores que la OMS enfatiza la importancia de los métodos terapéuticos farmacológicos de cesación del tabaco cuando está demostrado que las alternativas no farmacológicas son más seguras y promisorias. Literalmente, “el último reporte de la OMS ha dejado pasar la oportunidad de abrazar la innovación y de explotar el potencial de alternativas al cigarrillo de bajo riesgo”.

En 75 años el cigarrillo no ha cambiado y se ha llevado mil millones de vidas. Hoy hay 1.4 millardos (miles de millones o “billones” en inglés) de usuarios de tabaco de 15 años de edad o más y en cambio solo 367 millones de usuarios de tabaco libre de humo, algunos de los cuales fueron fumadores de tabaco tradicional.

En la opinión de los editorialistas “es difícil defender el modelo farmacéutico como la mejor práctica (de dejar de fumar) cuando hay evidencia creciente que las personas que usan los productos de vapeo electrónico alcanzan mejores tasas de cesación que aquellos que usan las terapias farmacológicas”.

El éxito del vapeo radica en la decisión de los fumadores de pasarse a un producto que les deja el placer del vapor, incluyendo la nicotina y los aspectos físicos, sociales, culturales y de identidad de la adicción pero con las implicaciones de reducir el riesgo del tabaco.

Las implicaciones del vapeo o largo plazo no pueden conocerse hoy pero la información existente indica que el riesgo del vapeo es improbable que exceda 5% de aquel asociado a los productos del tabaco. La cifra precisa se desconoce pero hay coincidencia en que el vapeo es considerablemente menos peligroso que fumar. La FDA reconoce que si bien el tabaco calentado es seguro, hay bases para considerarlo apropiado.

En la actualidad en 50 países hay al menos 40 millones de vapeadores lo cual implica una disminución sustancial de fumadores de otro modo expuestos al daño del cigarrillo. Los cigarrillos electrónicos, se ha demostrado en estudios aleatorios, doblan en eficacia los agentes de reemplazo de nicotina.

Los autores consideran que la epidemia de vapeo en los adolescentes  no tan alta como se ha dicho, ya que numerosos vapeadores jóvenes lo han hecho de manera irregular o transitoria. Sugieren que se hagan estudios longitudinales para precisar las cifras reales de uso continuado.

En la opinión de los editorialistas, la prohibición de las alternativas al cigarrillo o tabaco tradicional puede tener el efecto opuesto al buscado: hacer que no pudiendo usar alternativas de bajo riesgo, los fumadores opten por seguir fumando.

Debe haber una diferenciación en las políticas de control de los productos libres de humo. En lugar de aumento en los impuestos, prohibición de la publicidad y restricciones del mercado debe haber incentivos fiscales que inciten a pasarse a productos de menor riesgo y así desafiar la dominación del cigarrillo.

El vapeo y otros productos libres de humo tienen el potencial de reducir el enorme daño de los productos de tabaco fumado”. Es absurdo que en lugar de favorecer o promover posibilidades de menor riesgo se pongan trabas a las estrategias de reducción del riesgo.

Referencia:
Lancet en línea Agosto 30, 2019

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