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Octubre 29, 2019
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Guía 2019 de Manejo de Pérdida Repentina de la Audición

La American Academy of Otolaryngology Head and Neck Surgery actualizó en 2019 su Guía de Práctica Clínica de Pérdida de la Audición cuyas recomendaciones actuales presentamos de manera sucinta.

Introducción

La pérdida súbita de la audición es un síntoma atemorizante que con frecuencia conduce a una visita urgente o de emergencia al médico. La pérdida auditiva neurosensorial tiene una incidencia en Estados Unidos de 5 a 27 casos por 100.000 personas.

Figura. Anatomía del oído.

 

Más de 90% de la pérdida neurosensorial de la audición es idiopática.

La pérdida repentina de la audición está definida por una sensación de trastorno de la audición en uno o en ambos oídos. La pérdida de la audición puede ser conductiva, neurosensorial o mixta. El componente conductivo de la pérdida mixta puede ser debida a una anormalidad en el canal del oído, de la membrana timpánica o del oído medio.

El examen físico ayuda a determinar si hay cerumen obstructivo o un cuerpo extraño en el canal del oído, si hay perforación de la membrana timpánica o si hay líquido en el oído medio.

La prueba con el diapasón capacita al médico tratante inicial a distinguir pérdida conductiva de pérdida neurosensorial, de manera que la evaluación y el manejo sean orientados de manera apropiada.

La pérdida neurosensorial repentina de la audición se denomina coloquialmente “pérdida nerviosa de la audición” e indica funcionamiento anormal de la cóclea, del nervio auditivo o niveles más altos de la percepción o del procesamiento auditivo.

El criterio audiométrico más frecuente es la pérdida de 30 decibles o más afectando al menos frecuencias consecutivas. Como en general no se dispone de audiometría previa, la pérdida de la audición con frecuencia se define en relación al dintel del oído opuesto.

La pérdida neurosensorial repentina de la audición con frecuencia pero no siempre es acompañada de tinito y/o vértigo. El tinito puede persistir y ser perturbador para el paciente.

Es importante destacar que 32% a 65% de los casos de pérdida neurosensorial de la audición repentina pueden recuperarse espontáneamente pero reiteramos el tinito puede persistir.

Guía 2019

Los principales cambios de la guía 2019 son:

  • Cuando un paciente presenta por primera vez con pérdida súbita de la audición se debe distinguir pérdida conductiva de pérdida neurosensorial.
  • Se enfatiza la utilidad de la historia y del examen físico en la evaluación de los factores modificadores. La evaluación incluye la determinación si la pérdida es bilateral, si ha habido episodios recurrentes y/o hallazgos neurológicos focales.
  • La tomografía computadorizada de rutina que con frecuencia se ordena en el servicio de emergencia debe diferenciarse de la tomografía de escanogramas dirigidos a un área determinada, por ejemplo, del hueso temporal para evaluar patología del hueso.
  • Se enfatiza la importancia de la confirmación audiométrica del estado de la audición tan pronto como sea posible y en el lapso de 14 días del inicio de los síntomas.
  • Se han agregado nuevos estudios para confirmar el beneficio de pruebas de laboratorio no dirigidas en los casos de pérdida neurosensorial de la audición.
  • El seguimiento audiométrico es excluido como proceso de evaluación razonable en pérdida neurosensorial repentina de la audición. La imagen de resonancia magnética, el escanograma de tomografía computadorizada si no se puede hacer resonancia magnética y secundariamente la evaluación de la respuesta auditiva del tallo cerebral son modalidades recomendadas. No se ha especificado un marco de tiempo para tales pruebas, ni quien las ordena aunque se implica que es el otorrino especializado o subespecializado.
  • Se enfatiza la importancia de la decisión compartida.
  • Se enfatiza la opción de intervención con corticosteroides en el lapso de 2 semanas desde el inicio de los síntomas
  • La terapia con oxígeno hiperbárico continúa siendo una opción pero solamente cuando se combina con terapia con esteroides para tratamiento inicial o terapia de rescate. El momento de la terapia inicial es en el lapso de un mes desde el inicio de la pérdida repentina neurosensorial de la audición.
  • La terapia intratimpánica de esteroides como rescate se recomienda en el lapso de 2 a 6 semanas después del inicio de la pérdida repentina neurosensorial de la audición.
  • Los antioxidantes fueron removidos de la lista de intervenciones recomendadas por las guías anteriores y se recomienda en contra en la guía actual.
  • Se agrega audiometría a la conclusión del tratamiento y también en el lapso de 6 meses después del tratamiento.
  • La rehabilitación audiológica incluye pacientes que tienen pérdida residual de la audición y/o tinito que pueden beneficiarse de tratamiento.
  • Se enfatiza la educación del paciente y la decisión compartida como herramientas que proveen asistencia a la educación que incluye información acerca de la historia natural de la condición, beneficios y riesgos de las intervenciones médicas y limitaciones de la evidencia acerca de la eficacia.
  • La guía recomienda de manera vigorosa en contra de la prescripción rutinaria a pacientes con pérdida neurosensorial repentina de la audición de antivirales, trombolíticos, vasodilatadores o sustancias vasoactivas.

Comentario

El médico general, sobre todo aquél en los servicios de emergencia, deben estar informado sobre la pérdida auditiva neurosensorial para poder dirigir acertadamente la evaluación inicial y llamar en consulta al especialista. Más adelante debe participar en el seguimiento del paciente.

La guía, presentada de una manera somera, debe servir de orientación.

Referencia:
Otolaryngology-Head and Neck Surgery 161:S1-S45, 2019

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