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Noviembre 13, 2018
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Inducción del trabajo de parto en mujeres obesas logra mejores resultados

Investigadores de la Universidad de Emory, liderados por la doctora Cassandra Gibbs Pickens, evaluaron de manera retrospectiva una cohorte de 165.976 mujeres obesas con embarazo fetal único, de presentación cefálica. Se propusieron analizar si la inducción del trabajo de parto entre las semanas 39 y 41 de gestación se asociaba con disminución de las cesáreas y de otros resultados en las obesas y en sus bebés.

Los autores concluyeron que la inducción del trabajo de parto después de 39 semanas de gestación se asocia con disminución de la morbilidad materna y neonatal en mujeres obesas. Sin embargo, consideran que es necesaria una investigación prospectiva.

Estudio de la Universidad de Emory

Los investigadores analizaron de manera retrospectiva una cohorte de 165.975 mujeres obesas con embarazo de feto único de presentación cefálica con el propósito de evaluar si la inducción del trabajo de parto entre las semanas 39 y 41 de gestación o un manejo expectante se asociaba con menor probabilidad de cesárea y de otros efectos adversos.

La obesidad materna fue definida como un índice de masa corporal de 30 kilos/m2 o más.

Morbilidad materna severa se consideró aquella manifestada por el compuesto de hemorragia postparto, laceraciones perineales severas, cirugía no planificada, ruptura uterina, admisión a la unidad de cuidado intensivo, sepsis materna y endometritis.

En las semanas 39 y 40 de gestación, el parto por cesárea fue menos frecuente en la mujeres obesas nulíparas que fueron inducidas de manera electiva en comparación con aquellas en quienes el manejo fue expectante (35.9% vs 41% respectivamente; (P<0.05) y razón de disparidad ajustada de 0.82.

La morbilidad materna severa fue menos frecuente en las mujeres nulíparas inducidas de manera electiva (a 39 semanas de gestación, 5.6% vs 7.6%, P<0.05; razón de disparidad ajustada de 0.75).

La admisión a la unidad de cuidado intensivo neonatal fue menos frecuente en las mujeres nulíparas obesas inducidas electivamente (7.9% vs 10.1%; P<0.05 y razón de disparidad ajustada de 0.79).

Los patrones fueron similares en las mujeres obesas que habían parido previamente a 39 semanas de gestación con valores de cesárea de 7.0% vs 8.7%; de morbilidad materna severa de 3.3% (vs 4.0%%) y admisión a la unidad de cuidado perinatal de 5.3% (vs 7.4%).

De la misma manera, la inducción electiva a 40 semanas de gestación se asoció a disminución en la probabilidad de parto por cesárea, morbilidad materna y admisión a la unidad de cuidado intensivo neonatal en las mujeres obesas nulíparas y en las mujeres con partos previos.

A 41 semanas de gestación no hubo diferencia.

Comentario

La pandemia mundial de obesidad ha venido acompañada de numerosas mujeres obesas que quedan embarazadas. La tendencia es al parto por cesárea (tendencia infortunadamente generalizada).

El estudio de la Universidad de Emory demuestra que la inducción electiva de la labor de parto entre las semanas 39 y 40 conlleva menos riesgos para la madre y el bebé y sobre todo permite evitar el parto por cesárea en un número significativo de casos.

Es oportuno recordar que el ideal es que la mujer que esté en plan de concebir disminuya el peso corporal y lo acerque a la normalidad.

Referencia:
Obstetrics&Gynecology en línea Diciembre 4, 2017; doi:10.1097/AOG0000000000002408

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