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Marzo 23, 2018
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Aun consumo moderado de alcohol induce daño cerebral

Investigadores de la Universidad de Oxford, liderados por la psiquiatra doctora Anya Topiwala, reportaron en el BMJ los resultados de un estudio observacional de una cohorte de 550 hombres y mujeres de un promedio de 43 años de edad cuyo consumo semanal de alcohol fue medido semanalmente durante 30 años.

Para evaluar las estructuras cerebrales los autores emplearon resonancia magnética.

Los autores concluyeron que el consumo de alcohol, aun en cantidades moderadas, se asocia a resultados adversos sobre el cerebro, incluyendo atrofia del hipocampo.

En el Reino Unido se han reducido recientemente los límites de consumo apropiado de alcohol y Estados Unidos redujo los niveles considerados como dinteles límite de alcohol para conducción vehicular.

Contexto

El alcohol consumido con moderación no es considerado peligroso para la salud e inclusive puede resultar benéfico para el sistema cardiovascular (paradójicamente más en los ricos que en los pobres).

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que aun el consumo moderado se asocia a varios tipos de cáncer y el límite seguro se ha reducido a un trago al día para las mujeres y dos tragos al día para los hombres.

Igualmente se han reducido los niveles permitidos para conducción vehicular.

Estudio de la Universidad de Oxford

En el estudio participaron 527 individuos cuyo consumo de alcohol y función cognitiva fueron monitoreados durante 30 años. Al finalizar el periodo de observación los sujetos fueron sometidos a resonancia magnética.

El consumo alto de alcohol se asoció a disminución de la densidad de la materia gris, atrofia del hipocampo y reducción de la integridad microestructural de la materia blanca.

El mayor consumo de alcohol también se asoció a disminución de la fluencia del léxico (por ejemplo, recuperación de información basada en ortografía). Los efectos del alcohol fueron dependientes de la dosis, con aparición de los efectos negativos con 7 a 14 unidades por semanas (14 unidades equivalentes a 4 pintas de cerveza fuerte o 5 vasos grandes de vino).

El consumo leve o ligero (1 a 7 unidades a la semana) no tuvo un efecto protector.

Un editorial de Killian A. Welch, neuropsiquiatra del Royal Edinburgh Hospital, enfatiza que la dependencia al alcohol es una causa mayor de demencia y por ello es importante que se disminuya el consumo de alcohol y que los límites aceptables hayan bajado de 21 a 14 unidades a la semana.

Agrega que “hábitos de consumo de alcohol considerados normales tienen consecuencias adversas para la salud y que presentar un consumo moderado como benéfico para la salud mental, es difícil de justificar”.

Comentario

En nuestra población, es frecuente el consumo semanal de un número alto de bebidas fuertes en los individuos de buen nivel socioeconómico o de cerveza en los de niveles más bajos. En ambos grupos es importante que se modere el consumo de alcohol si no queremos que se incrementen aún más las tasas de demencia.

Noticias recientes sobre alcoholismo

Nueva Guía de la American Psychiatric Association sobre Trastorno del Uso de Alcohol

En la edición reciente de la guía sobre trastorno alcohólico, la American Psychiatry Association ha recomendado farmacoterapia para tratamiento del trastorno.

Naltrexona y acomprosate son recomendados para pacientes con trastorno severo de uso de alcohol. Se sugieren topiramato y gabapentina, si las primeras opciones no tienen éxito. Disulfiram no es recomendado como primera línea de tratamiento.

Otras recomendaciones incluyen:

  • En el examen psiquiátrico inicial se debe evaluar la historia pasada y presente de consumo de cigarrillo lo mismo que de otras sustancias, incluyendo formulaciones de prescripción y de consumo libre
  • Emplear medidas cuantitativas de conducta como CAGE o AUDIT-C para detectar la presencia de abuso severo de alcohol
  • Utilizar biomarcadores fisiológicos que identifiquen el uso persistente de alcohol
  • Evaluar la coexistencia de condiciones como uso de sustancias y trastornos médicos o psiquiátricos
  • Documentar el impacto del consumo de alcohol en el paciente y en otros
  • No utilizar antidepresivos a no ser que estén indicados para un trastorno coexistente
  • No utilizar benzodiacepinas excepto para tratar la fase aguda de retiro del alcohol o un trastorno para el cual estén indicadas
  • No utilizar tratamiento farmacológico en mujeres embarazadas o que estén alimentando del pecho a su bebé
  • No utilizar acamprosate en pacientes con trastorno renal severo
  • No utilizar acamprosate como primera línea de tratamiento en pacientes con trastorno renal leve a moderado
  • No utilizar naltrexona en pacientes con hepatitis o insuficiencia hepática
  • No utilizar naltrexona en individuos que usen opiáceos o en casos en los cuales se anticipe el uso de opiáceos.

La principal variable de la guía 2018 es el énfasis en el uso de farmacoterapia.

Vareniclina puede reducir el consumo alto de alcohol en fumadores

Investigadores de la Universidad de Yale, compararon vareniclina con placebo en un grupo de 131 dependientes de alcohol y fumadores de cigarrillo de 18 a 70 años de edad (70% mujeres). Encontraron que en los hombres hubo beneficio en cuanto al consumo de alcohol, en tanto que las mujeres tuvieron una mejor respuesta al placebo. Trece por ciento de los participantes dejaron de fumar merced al uso de vareniclina (ninguno respondió al placebo).

Beber y fumar con frecuencia van de la mano. Vareniclina, aprobado para cesación del cigarrillo, puede ser un adyuvante en los fumadores que son bebedores de alcohol.

Referencias:
BMJ 357:j2359, Junio 6, 2017
BMJ 357:j2645, Junio 6, 2017
American Journal of Psychiatry en línea Enero 5, 2018
National Academies of Sciences, Engineering and Medicine Enero 17, 2018
JAMA Psychiatry en línea, Diciembre 20, 2017; doi:10.1001/jamapsychiatry.2017.3544
PLOS Medicine en línea Enero 2, 2018; https://doi.org/10.1371/jurnal.pmed.1002476

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