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Julio 25, 2018
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Modalidades no farmacológicas de cesación de fumar

Introducción

Aunque los fumadores en general inician el hábito a edad temprana y muchos no desean dejar de fumar, es una obligación de los médicos y profesionales afines inquirir si el paciente es fumador, expresarle con claridad que los productos derivados del tabaco y en especial el cigarrillo tradicional pero también cigarros, pipas, cigarrillos indios delgados y cachimbas, son tóxicos y causa de enfermedades serias como trastornos cardiovasculares por lesiones arteriales que conducen a enfermedad coronaria e infarto cardiaco, enfermedad obstructiva de las arterias periféricas y del cerebro, enfermedades pulmonares como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfisema) y numerosos tipos de cáncer, siendo el de pulmón especialmente notorio.

Para prevenir la aparición de una de las enfermedades mencionadas, la única opción es la cesación absoluta de consumir tabaco.

Se ha demostrado en algunos estudios que dos terceras partes de los fumadores en algún momento de su vida desean dejar de fumar y lo intentan pero solamente, en la mejor de las circunstancias, la mitad de quienes hacen un intento logran cesar completamente el hábito.

Ello quiere decir que a pesar del conglomerado de esfuerzos, hay un remanente de fumadores en quienes deben iniciarse programas de cesación, liderados por los médicos y con dedicación de tiempo a planes de manejo que semejan las estrategias integrales y con continuidad como las que se usan en el tratamiento de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial.

Los médicos y sus colaboradores y profesionales afines deben considerar el problema del tabaquismo como una de las enfermedades crónicas más serias y con mayores consecuencias para la salud y la vida del paciente. Los fumadores que dejan de fumar disminuyen el riesgo de desarrollar y de morir de enfermedades relacionadas con el tabaco. El mensaje que se transmite al paciente debe ser claro: dejar de fumar es una expectativa y no una opción. O deja de fumar o puede enfermar y morir como resultado del tabaco.

Muchos fumadores se “defienden” diciendo “el médico me ordenó rayos X y mis pulmones están en perfecto estado”. La respuesta puede ser “por ahora” o basarse en pruebas fisiológicas que definan alteraciones de la función pulmonar (volumen forzado de espiración en 1 segundo con base en el cual se puede calcular la “edad pulmonar”) y niveles de derivados de nicotina en la saliva que son un índice de la presencia de tóxicos del tabaco en el cuerpo del fumador.

El médico puede hacer uso de estadísticas que demuestran la relación de fumar con las enfermedades que mencionamos atrás y cuyo riesgo está demostrado en miles de publicaciones científicas.

Existen programas especiales de cesación para mujeres embarazadas y adolescentes, así como estrategias fundamentadas en el uso de productos de actividad farmacológica como terapias de reemplazo de nicotina, bupropión y vareniclina, a los cuales hacemos alusión en otros escritos. Todas esas terapias se sirven del apoyo psicoterapéutico y conductual, en el cual centraremos la siguiente revisión.

Rol del médico en la cesación de fumar

Como parte esencial de la visita o consulta médica debe quedar registrado que el paciente fume o haya fumado. El equipo de soporte del médico puede incluir los datos sobre el consumo de tabaco en la información general, detallando a qué edad inició el hábito, si ha sido fumador continuo, de qué variedades de productos del tabaco y en qué cantidades diarias. Es importante para determinar el grado de adicción a la nicotina conocer no solo cuántos cigarrillos fuma al día sino a qué horas se fuma el primero.

Igualmente si ha intentado dejar de fumar y con qué resultados y si es fumador actual, si desea cesar y solicita o acepta apoyo para lograr ese propósito.

Con la información preliminar, el médico puede enfocarse en detectar síntomas o signos que sugieran que el tabaco ha causado secuelas y precisar un plan de cesación bien en su consultorio o referir el paciente a una de las llamadas clínicas de cesación. El consejo y la asistencia del médico para que se haga realidad aquello de que dejar de fumar es una expectativa y no una opción para la salud.

El médico enfatizará que dejar de fumar es difícil pero hay tratamientos eficaces, incluyendo fármacos y tratamientos de tipo psicológico o conductual, acerca de los cuales se ofrece aconsejarlo.

Hay dos maneras de dejar el hábito de fumar: inmediata o abrupta, “de un golpe” o sea en una fecha determinada -que es la manera ideal- o gradual o por pasos que es una opción aceptable para quienes son incapaces de parar de una vez.

Hay una serie de factores que se atraviesan en el camino de quien desea dejar de fumar (el cigarrillo mañanero acompañado de una taza de café, el cigarrillo con los compañeros de trabajo a media mañana para compartir “chismes”, el cigarrillo al terminar el almuerzo, etc.).

La mayoría de los expertos recomiendan la combinación de tratamientos conductuales y farmacoterapia. Dependiendo del medicamento escogido el tratamiento farmacológico puede iniciarse antes de la fecha de cesación o en ese momento.

Terapia conductual para cesación de fumar

Los médicos deben estimular o incitar a los fumadores a que abandonen el cigarrillo u otras modalidades del tabaco y aconsejarles que participen en programas de consejería conductual, es decir, de modificación de la conducta.

Son numerosos las modalidades de terapia conductual, las más comunes presenciales o cara-a-cara, bien de tipo individual o grupal. Otras formas de consejería se desarrollan a través del teléfono, mediante mensajes de texto, intervenciones a través de Internet, de aplicaciones telefónicas o fuentes disponibles en la red.

La selección de la modalidad de terapia conductual depende de las circunstancias y preferencias del individuo.

Los principales consejos ofrecidos se fundamentan en educación sobre los síntomas de abstinencia, identificación de los factores que disparan a inducen a fumar, como estrés y circunstancias ambientales, y por ende capacitación en habilidades para el manejo del estrés y de otros factores inductores o “disparadores”. La terapia conductual cognitiva incluye esos elementos.

La consejería individual tiene ventajas pero la carencia de tiempo para encuentros semanales es un obstáculo. En muchas condiciones o enfermedades la terapia grupal es adecuada pero igualmente muchos pacientes objetan la falta de tiempo y que los consejos ofrecidos son de tipo general y no adaptados a cada caso. Sin embargo, hay programas comerciales o de entidades voluntarias disponibles para uso en grupos de fumadores.

La consejería telefónica es muy útil. En algunos casos el tutor inicia el contacto y llama al paciente para comenzar la terapia; en otros casos es el paciente quien toma la iniciativa.

Los beneficios de la terapia telefónica son reforzados por la entrega al paciente de materiales educativos para uso en el tiempo que disponga. En la era digital ello se facilita a través de la red.

Los mensajes de texto son otra manera de hacerle llegar al paciente materiales de estudio útiles y respuestas o consejos individualizados motivacionales.

Existen aplicaciones para teléfonos inteligentes, así como materiales de autoayuda disponibles para las diferentes modalidades de comunicación, orientación y consejería.

Se ha demostrado que la combinación de modalidades incrementa los resultados. El paciente puede hablar con su consejero o tutor (por teléfono o a través de la red) y compartir mensajes, videos y audios.

Existen una serie de estrategias que distraen al fumador y lo alejan del cigarrillo como ejercicio físico (que ayuda a no ganar peso al dejar de fumar); establecer zonas donde no se fuma como el hogar o el automóvil; realizar tareas distractoras como tejer o hacer bocetos; ocuparse en pensar en las tareas por realizar y hacer listas; mascar chicle o beber un vaso de agua y pensar de manera positiva en los beneficios de no fumar.

Referencias:
UpToDate actualizaciones a Junio 30, 2018
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