- Iladiba - http://iladiba.com -

Enseñanzas para la educación médica que deja la pandemia

Un editorial en Annals of Internal Medicine de dos profesores de las Universidades de California, San Francisco y de Texas, Austin, bajo el título “Los Efectos Transformacionales de COVID-19 en la Educación Médica”, trae una serie de disquisiciones que deberían ser lectura y motivo de reflexión de todos los educadores médicos.

En primer lugar, un problema de salud pública, sobre todo de la magnitud de la pandemia actual, nos ha servido a todos para entender mejor que la salud pública no es solamente una materia que tiene que ver con la epidemiología.

La salud pública tiene que ver con la biología humana, la sociología, la psicología, los sistemas de ciencia y la economía. Los expertos en salud pública nos han recordado que el impacto general de la salud pública no es solo un asunto de diagnóstico, clínica y tratamiento, sino que toca todas las esferas de la sociedad.

El médico que atiende un  paciente asolado por una enfermedad como el coronavirus 2 debe estar compenetrado con las graves consecuencias o secuelas para la familia (a lo cual estamos habituados) sino que tiene que compenetrarse con los problemas económicos, sociales, laborales y sociales que para todo el entramado de la sociedad conlleva una epidemia que amenaza toda la sociedad y la pone a prueba de subsistir.

Por esas razones, los editorialistas nos recuerdan que la educación médica implica no solamente compasión, humanismo y sacrificio (que nuestros profesionales han aportado con generosidad) sino conocimiento y manejo de desafíos más allá de la clínica como perderlo todo (vivienda, alimento, seguridad, afectación directa de la familia por contagio y limitación de la autonomía).

Todos hemos cuidado de pacientes con recursos limitados, pero una epidemia deja al descubierto poblaciones enteras y sobre todo las más vulnerables como los grupos minoritarios económicos y étnicos y los ancianos.

De allí que el médico y el equipo que lo acompaña, nos han recordado los expertos en salud pública, han sobresalido en nuestro país precisamente por la amplitud de la comprensión con que han encarado la pandemia. Nos han dado una lección y, en adelante, la salud pública no será solamente un currículo de enfermedades transmisibles sino el tejido de toda razón de estar al servicio integral de la sociedad.

Pasando a aspectos prácticos novedosos, la pandemia por todas las implicaciones y restricciones que ha traído, nos forzó a aprender y practicar la educación virtual que ahora ha llegado para quedarse. Hace años que hemos augurado que así debería ser pero continuamos aferrados a la enseñanza y al aprendizaje presencial tradicional. De aquí en adelante la educación virtual será esencial.

Colombia tiene 65.000 o 70.000 médicos generales dispersos por la geografía nacional. La inmensa mayoría carece o tiene recursos escasos para mantenerse al día y hace sacrificios por ejercer de manera adecuada. La pandemia nos enseñó que allá en la periferia y en las lejanías hay mucho por aprender en ciencias básicas aplicadas, en infectología, en inmunología, en medicina aguda y crítica y en muchas otras áreas del diario quehacer que se le adjudican y reservan para los especialistas, de los cuales en muchos lugares se carece.

Necesitamos, entonces, que con el ineludible y valioso soporte de la tecnología digital o virtual, hagamos del médico general, un verdadero médico integral (o de familia si queremos usar el término) y actualizado como su congénere especialista ubicado en los grandes centros o en las urbes.

Debemos aprovechar la ocasión que nos ha brindado la pandemia para corregir una falla grave de nuestro sistema de salud: la educación médica continuada del médico general.

Jorge E. Maldonado