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Septiembre 30, 2019
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Informe actualizado sobre cigarrillos electrónicos

El reporte del 26 de septiembre de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y las declaraciones recientes del Comisionado Encargado de la FDA (Food and Drug Administration) permiten un marco de referencia sobre el estado actual de la epidemia de enfermedad pulmonar asociada a los cigarrillos electrónicos (CE) y de la intensa controversia que ha generado la citada epidemia en relación a la continuidad de los CE y por ende, a la actitud de las autoridades y del sistema de salud.

Últimas cifras epidemiológicas de la epidemia pulmonar

Informamos sobre las últimas cifras epidemiológicas de la epidemia en Estados Unidos de la enfermedad pulmonar severa asociada a los CE, también conocidos como pipas de agua (e-hookhas), plumas de vapeo o sistemas de dispensación de nicotina o ENDS (del inglés, electronic nicotine delivery systems):

  • 805 casos de lesión pulmonar reportados en 46 estados y un territorio de Estados Unidos. Se han confirmado 12 muertes en 10 estados.
  • Hay datos completos de sexo y edad en 373 casos así: 72% sexo masculino; 67% 18 a 34 años de edad; 38% en menores de 21 años de edad; 16% menores de 18 años y 17% de 35 años de edad o más.
  • Todos los casos han reportado historia de uso de CE, la mayoría con contenido de tetrathidrocanabinol (THC) (muchos en combinación con nicotina) y algunos con solo nicotina.

No se conoce la causa específica de las lesiones pulmonares y no se ha identificado un CE o producto de vapeo o sustancia que esté asociado a todos los casos.

Recapitulación sobre los cigarrillos electrónicos

Los CE funcionan calentando un líquido para producir un aerosol o vapor que los usuarios inhalan en sus pulmones.

El líquido puede contener nicotina (derivado de la hoja del tabaco que produce satisfacción o estímulo a quien lo aspira y que es una sustancia adictiva, además lesiva para el cerebro en desarrollo), solventes y saborizantes (tabaco, frutas, menta, mentol, etc.). Algunos CE, por tener sistemas abiertos, permiten introducir cualquier sustancia como aceites de THC y cannabinoide (derivados de la marihuana y con propiedades psicoactivas).

Una de esas sustancias “ilegítimas” (en el sentido que no hacen parte de los dispositivos ofrecidos por fabricantes reconocidos sino por traficantes o por la decisión de los usuarios) es acetato de vitamina E un aceite que concentra el THC y potencia su efecto psicoactivo.

Los CE tuvieron su origen como modalidades de reducción del daño del tabaco, al ofrecer nicotina pero no tabaco y de ese modo satisfacer la adicción del fumador sin recibir el humo del tabaco que contiene 4000 componentes, en su mayoría, perjudiciales para la salud (cáncer, enfermedades pulmonares, enfermedades cardiovasculares, etc.).

Sin embargo, en pocas palabras, las “buenas” intenciones degeneraron porque primero asumieron su uso de manera masiva los no fumadores, jóvenes y adolescentes, que no eran las poblaciones objetivo, y en segundo lugar, por el uso de saborizantes (cuyo efecto a largo plazo no era factible que fuese conocido) y sustancias psicoactivas como el THC.

En este momento (fines de septiembre) la mayoría de los vapeadores que ha desarrollado enfermedad pulmonar severa han aspirado THC, algunos en combinación con nicotina y algunos solamente nicotina.

Reiteramos que las investigaciones no han identificado un dispositivo específico o una determinada sustancia líquida sola o aislada colocada en el depósito del dispositivo que se haya comprobado que sea la causa de los casos.

Comentario del Editor

No hay duda que la sociedad (entendida de todo el mundo) está ante un dilema de muy difícil solución, como lo ha estado durante muchos años ante una serie de conductas del ser humano que afectan la salud, como el consumo de alcohol, de drogas adictivas y de vida sexual irresponsable.

Quienes consideran que los cigarrillos electrónicos o vapeo originales (con o sin nicotina y con sustancias saborizantes y nada más) son perjudiciales para la salud porque no reducen el riesgo del daño del tabaco dado que contienen nicotina adictiva, que son un “puente” para pasar al cigarrillo o tabaco convencional, que se desconoce el efecto a largo plazo de la inhalación de sustancias como los saborizantes y que es imposible o poco probable impedir que los adolescentes (como ha sucedido) usen con pasión los cigarrillos electrónicos, proponen la prohibición absoluta de los cigarrillos electrónicos para toda la población.

Quienes creen que los responsables de la afición de los adolescentes son los saborizantes como menta, mentol, dulces o frutas, proponen que se prohíba el uso de ese tipo de sustancias en los CE pero los dejarían si hay restricciones en su composición y una regulación estricta del uso por lo demás.

La prohibición absoluta, sostienen quienes creen que los cigarrillos electrónicos disminuyen el riesgo del daño del tabaco, que al privar a los fumadores “arrepentidos” de los CE lo que haría sería “empujarlos” a volver a fumar. Pero…si conocemos la naturaleza humana persistirían los CE falsificados, ilegales o manipulados, como los que contienen una serie de sustancias nocivas adictivas vapeables.

¿Y quién controla el consumo de los CE legítimos por parte de los adolescentes que no creen que son nocivos y que en algunas partes 4 de cada 10 los usan? Es fácil, dicen los que creen en la regulación, que con un control estricto es posible. Ojalá, pero ¿por qué no se ha logrado hacerlo con el consumo de alcohol, hoy rampante entre nuestros jóvenes?

Hay que decir, en ese sentido, que ciertos países, como Gran Bretaña, han podido legitimar el uso de los CE o dispensadores de nicotina (como alternativa a la nicotina en parches, pastillas o chicles y como alternativa a fármacos como bupropión o vareniclina) y que han podido emitir regulaciones estrictas que limitan el uso de los dispositivos, de manera que lleguen solamente a quienes tienen el riesgo del daño (los fumadores o exfumadores que han recaído). Todo unido a campañas intensas de educación.

Si eso fuese posible, disminuirían en Estados Unidos las 480.000 muertes anuales por tabaquismo (disminución del daño) o los 7 u 8 millones de muertes en el mundo y no se caería en otras adicciones y otros daños, como aparentemente está sucediendo en Estados Unidos.

La situación no es fácil. El ideal es que nadie introduzca en el cuerpo sustancias nocivas, como el tabaco, el alcohol o las drogas adictivas, incluyendo alternativas bien intencionadas de reducción de riesgo. El fracaso de la prohibición del alcohol es una muestra de lo difícil que es modificar la conducta humana.

Por el momento, los profesionales de la salud deben insistir que los CE son solo para los fumadores o exfumadores que deseen dejar de fumar, que las embarazadas y los adolescentes no deben usarlos y que, si alguien va a consumir CE o a vapear, no adquiera los dispositivos en la calle de fuentes dudosas. Y que no introduzca THC o vitamina E a los tanques de líquido de los CE.

Fuentes:
CDCs y FDA septiembre 2019

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