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Diciembre 18, 2016
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Limitaciones de la teledermatología

Nadie puede negar que la tecnología digital ha traído avances notables en la práctica y en la docencia médica sobre todo a distancia, facilitando el acceso desde sitios remotos al conocimiento y la experticia de expertos dotados de mejores recursos.

Sin embargo, a medida que se avanza en las aplicaciones de las tecnologías digitales o electrónicas urgen falencias o hasta fraudes que indican que estamos distantes de un sistema perfecto y que es necesario introducir correctivos particularmente en relación a la calidad del servicio.

De la comunicación del médico remoto con el experto para una interconsulta se ha pasado a la consulta virtual del paciente con el médico o un colaborador suyo que dista mucho de la interconsulta del médico de cabecera con el experto, en presencia del paciente o al menos de material diagnóstico en estudio.

La consulta virtual debe tener el máximo rigor posible, dentro de la limitación impuesta por la carencia del contacto vis-a-vis.

Una de las modalidades de aplicación de la telemedicina diagnóstica a distancia de aplicación más temprana fue a la dermatología. Sin embargo, un estudio realizado en la Universidad de California San Francisco, liderado por el doctor Jack S. Resneck, publicado en JAMA Dermatology, puso sobre el tapete serias reservas sobre la calidad del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la piel que proveen muchos de los servicios directos virtuales del médico con el paciente.

Los investigadores se propusieron evaluar el desempeño de los servicios de teledermatología directos con el paciente. Los autores recibieron respuestas de 16 sitios web de telemedicina de contacto directo a 62 encuentros clínicos (casos estructurados debidamente documentados con fotografías de lesiones neoplásicas, inflamatorias infecciosas).

Los sitios web hicieron varios diagnósticos correctos en escenarios cuando las fotografías solas eran adecuadas pero cuando elementos básicos adicionales de la historia eran importantes (por ejemplo, fiebre, hipertricosis, oligomenorrea), hubo fallas regulares en hacer preguntas regulares relevantes y el diagnóstico fue pobre.

De manera regular no se hicieron diagnósticos mayores, incluyendo sífilis, eczema herpético, foliculitis gram negativa y síndrome de ovario poliquístico.

Independiente del diagnóstico propuesto, los tratamientos discrepaban algunas veces de las guías existentes y hubo fallas serias como no advertir a las pacientes embarazadas sobre los riesgos para los bebés de los medicamentos prescritos.

La conclusión de los autores es que es prematuro expandir los servicios dermatológicos directos médico/paciente de tipo virtual, hasta que haya evidencia de calidad global de los servicios que proliferan sin control ni normas o protocolos de operación.

Comentario

La telemedicina diagnóstica (interpretación a distancia de imágenes de ultrasonido, de rayos X, de TAC, de resonancia magnética, de fotografías de lesiones de diverso tipo, de placas histopatológicas y de otras pruebas similares) debe funcionar bien si los equipos de captación son adecuados y bien manejados con producción de buenas imágenes y si el experto a distancia en efecto lo es y hace una interpretación correcta.

El problema de ese servicio, descrito como sería ideal, es que el médico que recibe la información diagnóstica esté adecuadamente preparado para proceder a tratar de manera apropiada al paciente.

La teledermatología a que hace alusión el artículo de la reseña, todo parece indicar, es una extensión puramente comercial de la teledermatología diagnóstica a distancia a una teledermatología consultiva-terapéutica ejercida, al menos en parte, por personal médico y paramédico inadecuadamente preparado que realiza consultas deficientes en muchos casos e inclusive peligrosas para los pacientes en muchos otros. En pocas palabras…práctica médica de mala calidad.

Si la comunidad médica no reacciona el “nuevo sistema de medicina virtual” va a proliferar como los teguas de antaño, solamente que utilizando de mala manera las más avanzadas versiones de la virtualidad.

Honestidad y control y educación médica continua del profesional aislado o alejado son los antídotos para frenar la proliferación de centros diagnósticos virtuales de mala calidad, motivados solo por lucro.

Referencia:

•  JAMA Dermatology 152:768-775, Julio, 2016

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