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Septiembre 30, 2019
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Relación de demencia con estilo de vida y riesgo genético

Factores genéticos aumentan el riesgo de demencia, pero se desconoce si los factores de estilo de vida tienen influencia en presencia de riesgo genético.

Investigadores británicos, liderados por el doctor David J. Llewellyn de la Universidad de Exeter, realizaron un estudio retrospectivo de una cohorte de adultos de ancestro europeo de al menos 60 años de edad, sin trastorno cognitivo o demencia al inicio.

Los participantes fueron reclutados entre 2006 y 2010 y seguidos hasta 2016 o 2017.

Los participantes fueron clasificados para demencia de acuerdo al puntaje de riesgo poligénico en 3 categorías de riesgo (bajo, intermedio y alto) y de acuerdo a un puntaje de estilo de vida saludable (no fumar en el momento del estudio, practicar actividad física regularmente, consumir una dieta saludable y consumir alcohol con moderación) en estilo de vida favorable, intermedio y desfavorable.

Los casos incidentales de demencia de cualquier causa fueron confirmados a través de las historias de hospitalización y de los registros de fallecimiento.

Un total de 196.383 individuos (edad promedio 64 años; 52.7% mujeres) fueron seguidos durante una mediana de 8 años.

En general 68.1% de los participantes seguían un estilo de vida saludable, 23.6% un estilo de vida intermedio y 8.2% un estilo de vida desfavorable.

Veinte por ciento tenían puntajes poligénicos altos, 60% puntajes intermedios y 20% puntajes bajos.

De los participantes con riesgo genético alto, 1.23% desarrollaron demencia en comparación a 0.63% de los participantes con riesgo genético bajo (razón de riesgo ajustada 1.91).

De los participantes con riesgo genético alto y estilo de vida desfavorable 1.78% desarrollaron demencia en comparación con 0.56% de los participantes con riesgo genético bajo y estilo de vida favorable (razón de riesgo 2.93).

No hubo una interacción significativa entre riesgo genético y factores de estilo de vida (P=.99).

En los participantes con riesgo genético alto, 1.13% de aquellos con un estilo de vida favorable desarrollaron demencia en comparación con 1.78% con un estilo de vida desfavorable (razón de riesgo 0.68).

Los autores concluyeron que en adultos mayores sin trastorno cognitivo o demencia, tanto un estilo de vida desfavorable y alto riesgo genético se asociaron a un riesgo de demencia más alto. Un estilo de vida favorable se asoció a un riesgo de demencia más bajo en los participantes con alto riesgo genético.

Se colige que si la relación es causal, dicen los autores, un caso de demencia se prevendría por cada 121 individuos con riesgo genético alto en 10 años que mejoraran su estilo de vida de desfavorable a favorable.

Comentario

Cada día es más evidente que un buen estilo de vida es esencial para prolongación de los años y para tener una vida saludable, aun si hay predisposición genética a ciertas enfermedades, como demencia, en el caso de la cita.

Por otra parte, un estilo de vida no saludable no solamente conlleva secuelas para la salud sino que también contribuye al desarrollo de demencia, como también lo registra la cita reseñada.

Figura. Mantener una vida social activa y fortalecer la actividad mental ayuda al adulto mayor a reducir el riesgo de demencia.

 

Incidentalmente, un artículo reciente publicado en JAMA Neurology, reporta que una actividad social frecuente y actividad mental están ligadas a un riesgo más bajo de demencia. Con razón podríamos agregar esos dos factores a un buen estilo de vida.

Referencia:
JAMA en línea Julio 14, 2019; doi:10.1001/jama.2019.9879

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