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Diciembre 30, 2010
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Sepsis severa en ancianos asociada a deterioro cognitivo e incapacidad funcional

Un estudio observacional liderado por investigadores de la Universidad de Michigan reveló que en individuos de edad avanzada (promedio 77 años) la sepsis severa se asocia a aumento en el riesgo de trastorno físico y cognitivo. La magnitud de los déficits fue grande y probablemente representa un punto de quiebre en la capacidad del individuo de llevar una vida independiente.

Contexto

El deterioro cognitivo y la incapacidad física son problemas serios de salud pública que afectan los individuos de edad avanzada con consecuencias para la familia e impacto sobre los costos de la atención en salud.

La sepsis severa es un problema frecuente. Se ha sospechado que muchos de los pacientes son dados de alta con una constelación de síntomas nuevos y pobremente definidos de trastornos cognitivos y funcionales que pueden explicar la pérdida observada en la calidad de vida después del episodio de sepsis.

Aun casos menos severos de sepsis pueden acelerar el curso de demencia en los sobrevivientes.

Estudio prospectivo de una cohorte de pacientes hospitalizados con sepsis severa 

La investigación fue liderada por los doctores Theodore J. Iwashyna y Kenneth m. Langa de la Universidad de Michigan.

El objetivo del estudio fue determinar el cambio en cognición y función física en sobrevivientes de sepsis severa. Con ese fin los autores evaluaron de manera prospectiva una cohorte de pacientes hospitalizados por sepsis severa, derivados de una encuesta nacional representativa.

Los investigadores enfocaron su atención en 516 sobrevivientes sepsis severa (edad promedio 76.9 años) y en 4517 sobrevivientes de hospitalización por causas diferentes a sepsis.

Luego de hospitalización por sepsis severa pero no después de hospitalización por causas generales no sépticas, se observó un aumento significativo en la probabilidad de desarrollar disfunción tanto física como cognitiva, que persistió durante 8 años de seguimiento.

La prevalencia de trastorno cognitivo moderado a severo aumentó 10.6 puntos porcentuales en los pacientes sobrevivientes de sepsis severa con una razón de disparidad de 3.34 en el análisis multivariado, es decir, un aumento de más de tres veces en el riesgo (de 4.2% antes de la sepsis a 16.7% después; P<0.001 (Figura).

De la misma manera los investigadores observaron una tasa alta de limitaciones funcionales nuevas después de la sepsis: en promedio 1.57 nuevas limitaciones para aquellos sin limitaciones previas y de 1.50 con limitaciones anteriores leves o moderadas.

Entre los factores que pueden subyacer el deterioro físico y cognitivo después de sepsis severa están delirio, hipoperfusión e inflamación.

El delirio es un componente frecuente de la sepsis, que acelera el desarrollo de enfermedad de Alzheimer. La hipoperfusión y la inflamación, también componentes del proceso séptico, se asocian a avance en la declinación cognitiva, de la enfermedad de Alzheimer y de la demencia vascular.

Además, muchos de los medicamentos empleados durante la sepsis pueden alterar vías neurotransmisoras y receptoras implicadas en el desarrollo de trastorno cognitivo en otras enfermedades, como esquizofrenia y demencia.

Los pacientes que han padecido sepsis severa presentan una variedad de síndromes miopáticos y neuropáticos, resultado de lesiones inflamatorias, isquémicas y de isquemia-reperfusión, relacionadas a mecanismos participantes en la patogénesis de la sepsis.

Así como se habla de “sobrevivientes de cáncer” y se prepara los pacientes y las familias para el periodo postcrisis, los sobrevivientes mayores de sepsis severas y sus familias deben prepararse para la fase que sigue a la alta hospitalaria que puede venir acompañada de deterioro mental y físico significativo.

Una situación similar ocurre cuando los ancianos, particularmente aquellos que arriban físicamente débiles, son hospitalizados por enfermedades o lesiones que aumentan la probabilidad de desarrollar nuevas incapacidades o empeorar las existentes.

En la transición de la UCI al hogar los intensivistas y los médicos de atención primaria, así como enfermeras, fisioterapeutas y especialistas en rehabilitación, están llamados a jugar un papel determinante en la recuperación o mejor adaptación del paciente postsepsis severa y de la familia.

Referencias:
JAMA
304: 1787-1794; 1833-1834 (Octubre 27), 2010
JAMA 304: 1919-1928 (Noviembre 2), 2010

© EMSA-ILADIBA, Diciembre, 2010
(LM)

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