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Agosto 21, 2009
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Sobrepeso, obesidad y la paradoja de Hipócrates

El editor de publicaciones médicas con frecuencia enfrenta el dilema de divulgar conceptos que van en contravía de los dogmas. Sin embargo, es su obligación hacerlos conocer matizados con su opinión, entretanto surgen nuevos estudios que afirmen, infirmen o modifiquen las nuevas ideas.

Contexto

Sobrepeso (Índice de Masa Corporal –IMC- de 25 a 29.9) augura mayor expectativa de vida que peso bajo (IMC menos de 18.5) o peso normal (IMC de 18,5 a 24.9)

Investigadores canadienses y estadounidenses publican en un Obesity los resultados de un estudio basado en el seguimiento durante 12 años de 11.326 canadienses mayores de 25 años que indica que el riesgo de morir es 73% más alto en los individuos con peso bajo y 17% más alto en los individuos con sobrepeso que en aquellos con IMC o peso normal.

El peso bajo definitivamente es un factor de riesgo de mortalidad, que se asociado al riesgo de ciertas enfermedades en ese grupo, como tuberculosis y otras enfermedades respiratorias como EPOC.

La controversia y la duda radican en el grupo con unos cuantos kilos de exceso “pero no muchos”, es decir, en las personas con sobrepeso, sin llegar a obesidad.

Comentario

Hay evidencia considerable que el sobrepeso se asocia a otros efectos adversos más allá de ligera disminución en la mortalidad en algunos estudios (de ninguna manera en todos).

Por otra parte, el aumento en el IMC se asocia a riesgo demostrado de enfermedades como diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión.

De manera que la recomendación actual debe continuar sin cambio y que todos las personas con IMC en el rango considerado normal y en el rango de sobrepeso deben adherir a un buen estilo de vida con un programa regular de ejercicio físico (mínimo 30 minutos de ejercicio un día a la semana), dieta saludable tipo Mediterráneo, abstinencia de cigarrillo y alcohol con moderación.

El exceso de peso y el sedentarismo son factores de riesgo independiente, así como los otros factores de estilo de vida. 

Entretanto, los investigadores se espera que aclaren el dilema del sobrepeso y un aparente efecto protector modesto en términos de mortalidad.

Paradoja de Hipócrates

Desde Hipócrates se ha sabido que la obesidad tiene efectos devastadores para la salud y que se asocia a una gama de enfermedades sobre todo cardiovasculares.
 
Sin embargo, estudios publicados en la última década indican que los pacientes con enfermedad cardiaca y específicamente con insuficiencia cardiaca congestiva que son obesos tienen un mejor pronóstico.

Ello no quiere decir que los obesos en falla cardiaca no deben perder peso; por el contrario, quienes pierden peso tienen todavía un mejor pronóstico. Esa situación es aplicable a los obesos con hipertensión arterial, enfermedad coronaria y enfermedad periférica arterial.

Si bien el exceso de peso se acompaña de un efecto protector la pérdida de peso ofrece beneficios más allá y a pesar del efecto protector de la obesidad.

Para el clínico los datos existentes son suficientes para que siga insistiendo en que sus pacientes obesos persistan en reducir los factores de riesgo y que, como en el caso anterior, adhieran a un buen estilo de vida.

Referencias:
Obesity online Junio
25, 2009
doi:10.1038/oby.2009.191
Circulation online Junio 30, 2009
DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.109.192574
Journal of the American College of Cardiology 53: 1925-1932 (Mayo 26), 2009

© EMSA-ILADIBA, Agosto, 2009

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Comentario

Hay evidencia considerable que el sobrepeso se asocia a otros efectos adversos más allá de ligera disminución en la mortalidad en algunos estudios (de ninguna manera en todos).

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De manera que la recomendación actual debe continuar sin cambio y que todos las personas con IMC en el rango considerado normal y en el rango de sobrepeso deben adherir a un buen estilo de vida con un programa regular de ejercicio físico (mínimo 30 minutos de ejercicio un día a la semana), dieta saludable tipo Mediterráneo, abstinencia de cigarrillo y alcohol con moderación.

El exceso de peso y el sedentarismo son factores de riesgo independiente, así como los otros factores de estilo de vida. 

Entretanto, los investigadores se espera que aclaren el dilema del sobrepeso y un aparente efecto protector modesto en términos de mortalidad.

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Desde Hipócrates se ha sabido que la obesidad tiene efectos devastadores para la salud y que se asocia a una gama de enfermedades sobre todo cardiovasculares.
 
Sin embargo, estudios publicados en la última década indican que los pacientes con enfermedad cardiaca y específicamente con insuficiencia cardiaca congestiva que son obesos tienen un mejor pronóstico.

Ello no quiere decir que los obesos en falla cardiaca no deben perder peso; por el contrario, quienes pierden peso tienen todavía un mejor pronóstico. Esa situación es aplicable a los obesos con hipertensión arterial, enfermedad coronaria y enfermedad periférica arterial.

Si bien el exceso de peso se acompaña de un efecto protector la pérdida de peso ofrece beneficios más allá y a pesar del efecto protector de la obesidad.

Para el clínico los datos existentes son suficientes para que siga insistiendo en que sus pacientes obesos persistan en reducir los factores de riesgo y que, como en el caso anterior, adhieran a un buen estilo de vida.

Referencias:
Obesity online Junio
25, 2009
doi:10.1038/oby.2009.191
Circulation online Junio 30, 2009
DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.109.192574
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