A A A
Plus
Diciembre 31, 2019
3880 Visitas

Tabaquismo y función tiroidea

Desde el punto de vista teórico los productos de la combustión del tabaco, entre los que se cuentan tiocinatos, benzopirenos y otras sustancias, podrían tener influencia sobre la producción de hormonas tiroideas.

Por ejemplo, el primer compuesto es capaz de inhibir la captación celular de yodo (figura). En la práctica, sin embargo, no ha sido fácil demostrar la asociación entre el hábito de fumar y las alteraciones de la glándula.

 


Figura.
Sitios en donde pueden interferir las sustancias liberadas por el cigarrillo, con la función tiroidea.

Algunos investigadores han sugerido que el consumo de tabaco se acompaña de hipofunción, en tanto que otros hablan de hiperfunción del tiroides y, otros más, de bocio. La única relación claramente establecida hasta el momento, es la que existe entre la oftalmopatía de la enfermedad de Graves y el tabaquismo, ya que entre los pacientes con esta alteración, la prevalencia de tabaquismo es casi ocho veces mayor a la de la población general. De igual manera, la oftalmopatía es mucho más severa en los fumadores, en comparación con los no fumadores.

A la numerosa información en este campo, alguna de ella contradictoria, se añaden ahora los resultados de una investigación muy reciente, en la cual se analizaron los efectos del hábito de fumar en mujeres con diversos grados de hipofunción tiroidea y se comparan los resultados con los obtenidos en mujeres enfermas no fumadoras y mujeres normales. La investigación, realizada en el Hospital Universitario de Basilea, Suiza, incluyó 273 mujeres, de las cuales 138 eran normales, 84 tenían hipotiroidismo “subclínico” -definido como una TSH > 6 mUI/L, con T3 y T4 normales- y 51 pacientes con hipotiroidismo franco, en el cual la TSH elevada se acompañaba de una disminución en la concentración de hormonas periféricas.

Además de los datos acerca del tabaquismo, se estudiaron otros hábitos, como consumo de alcohol, estado menopáusico, toma de medicamentos, factores todos que pueden modificar el resultado de las pruebas funcionales tiroideas.

Las manifestaciones clínicas de hipotiroidismo fueron clasificadas de acuerdo con escalas basadas en la severidad de los síntomas, en tanto que la acción periférica de las hormonas tiroideas fue estudiada mediante la determinación de la velocidad de respuesta del reflejo aquiliano y, determinación de concentraciones séricas de colesterol y creatina cinasa. Finalmente, se administró suplencia tiroidea a las pacientes hasta lograr niveles hormonales compatibles con eutiroidismo, y se comparó la respuesta entre las fumadoras y las no fumadoras.

23% de las mujeres estudiadas fumaba cigarrillo. El análisis de las mujeres sanas reveló que no había diferencias en la TSH, T3, T4 y T4 libre, ni en los marcadores de función tiroidea periférica, cuando se comparaban las fumadoras con no fumadoras. Cuando se compararon los resultados de las determinaciones hormonales de las fumadoras con hipotiroidismo subclínico, con las no fumadoras que presentaban el mismo síndrome, pudo establecerse que las primeras tenían una TSH más elevada, en tanto que la triyodotironina y la T4 libre estaban disminuidas. Así mismo, las fumadoras presentaban concentraciones de colesterol LDL mayores que las no fumadoras.

Finalmente, las pacientes que consumían cigarrillo y tenían hipotiroidismo franco presentaban niveles hormonales semejantes a los de las mujeres que nunca habían consumido cigarrillo, pero los síntomas clínicos del hipotiroidismo eran más severos. En estas mismas pacientes también se encontraron niveles de colesterol LDL y de creatina cinasa mayores que en las no fumadoras. La respuesta a la terapia de suplencia hormonal, por su parte, no se vieron afectadas por el hábito de fumar, y el tratamietno se asoció con beneficios simialres en todos los grupos.

Este trabajo permite comprender, al menos en parte, las discrepancias entre los diferentes trabajos reportados con anterioridad. Parece, entonces, que la influencia del consumo de cigarrillo sobre la función tiroidea está íntimamente ligada al estado funcional de la glándula. En las mujeres sanas no se encuentra influencia alguna, en tanto que en las mujeres con alteración leve del tiroides se presenta un deterioro significativo de la secreción de las hormonas tiroideas, demostrado, en este caso, por el aumento en la TSH, con disminución de las hormonas periféricas (figura), lo que conduce a una menor acción periférica de las mismas. Finalmente, en las pacientes con compromiso más severo de la función de la glándula, el daño parece ser más importante sobre la acción periférica de las hormonas, como lo indican los marcadores clínicos y bioquímicos de acción de la hormona sobre los órganos blanco.

Aunque no se conoce de manera precisa la forma como el cigarrillo bloquea la función tiroidea, se sospecha que, además de la acción de los tiocianatos sobre la captación de yodo, también pueden existir alteraciones directas sobre la acción periférica de las hormonas, que podrían impedir la unión de triyodotironina a sus receptores nucleares. Tampoco puede descartarse que el cigarrillo, o mejor, algunos de sus componentes, tenga efectos postreceptor que impidan a la hormona llevar a cabo su acción fisiológica con precisión.

Referencias:

New England Journal of Medicine 333: 964-969 (octubre 12), 1995
New England Journal of Medicine 1001-1002 (octubre 12), 1995
 


© EMSA    ILADIBA    NOVIEMBRE   1995

A A A
Plus

Artículos Relacionados

  • Sulfonilureas no son adecuadas como terapia de segunda línea en diabetes tipo 2

    Ver más >
  • Sulfonilureas no son adecuadas como terapia de segunda línea en diabetes tipo 2

    Ver más >
  • Dapaglifozina tiene efecto cardioprotector

    Ver más >
  • Dapaglifozina tiene efecto cardioprotector

    Ver más >