A A A
Plus
Diciembre 31, 2019
658 Visitas

El tabaquismo: nuevos puntos de controversia

Desde hace varios lustros es conocida la decisiva y negativa influencia del tabaquismo sobre un vasto número de enfermedades del tracto respiratorio, como el cáncer pulmonar y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

La acumulación de evidencias abrumadoras en torno a los efectos contributivos del tabaco en el desarrollo de un 30% de las neoplasias malignas del pulmón, así como su relación con el aumento en la incidencia de cánceres de lengua, boca, faringe y esófago, tanto en hombres como en mujeres, ha llevado a que en los últimos años se realicen a nivel mundial ingentes esfuerzos para reducir el consumo de tabaco entre la población adulta.

Además de los cánceres ya mencionados, diversos estudios han encontrado que el consumo habitual de tabaco, ya sea inhalado, mascado o en polvo, se asocia con un incremento significativo en la incidencia de neoplasias malignas de vejiga, páncreas, riñón, cuello uterino y posiblemente, seno.

 Cigarrillo y cáncer de seno

En este sentido, son interesantes los resultados de una investigación efectuada en Dinamarca y publicada en un número reciente de la revista British Journal of Medicine, cuyo objetivo fue la determinación de la relación existente entre el hábito de fumar y el riesgo de cáncer de seno. Para ello, los investigadores revisaron la incidencia de cáncer de seno en 3.240 mujeres con edades comprendidas entre los 15 y los 92 años y remitidas para estudio mamográfico, tomando como variables estadísticas la edad, paridad, indicación para la mamografía, historia familiar de cáncer de seno, lactancia y consumo de cigarrillo.

El análisis estadístico ajustado a las variables mencionadas, demostró un incremento significativo del riesgo de cáncer de seno en las consumidoras habituales de cigarrillo por más de 20 años, siendo aún más importante entre quienes fumaban por 30 años o más. La prevalencia de cáncer de seno en este grupo particular de pacientes fue de 15%, en comparación con 7% entre las no fumadoras. Adicionalmente se determinó que el cáncer de seno se presenta a edad más temprana en las pacientes fumadoras y a diferencia de otros estudios, no se identificó ninguna acción protectora contra el desarrollo de este tipo de tumores a consecuencia del efecto antiestrogénico del tabaco.

Consumo de cigarrillo entre los jóvenes

Si bien las campañas mundiales orientadas a reducir este hábito han logrado resultados positivos entre la población adulta, es lamentable que estudios recientes señalen un preocupante incremento del consumo de tabaco entre la juventud. En la actualidad es motivo de controversia si la nicotina del tabaco puede considerarse una droga adictiva.

Desde antes de 1988, diversas asociaciones médicas americanas e internacionales han señalado que la nicotina cumple criterios suficientes como para ser considerada una sustancia adictiva, pues tiene efectos psicoactivos sobre el tejido cerebral, se acompaña de uso compulsivo (a pesar del deseo o la intención de evitar su consumo) y la suspensión de la administración del compuesto genera cambios físicos y psíquicos propios de la dependencia. Además, numerosos estudios señalan que la adicción a la nicotina es un fenómeno iniciado durante la adolescencia o la niñez. Al interrogar a los adultos fumadores, sobre el momento de iniciación del hábito de fumar, la gran mayoría (si no todos) se remontan a su infancia, es un fenómeno bastante inusual que una persona que no ha experimentado con el cigarrillo durante la adolescencia, termine siendo un fumador. De hecho, se ha determinado que entre una tercera parte y la mitad de los adolescentes norteamericanos, que han probado ocasionalmente el cigarrillo, terminan convirtiéndose en consumidores habituales.

Aunque las compañías productoras de tabaco consideran que la decisión de fumar es una elección adulta libre, no deja de sorprender que al analizar las estrategias comerciales y de mercadeo de estas compañías, sea evidente un marcado interés por los consumidores jóvenes, expresado entre otras cosas en el apoyo o financiación de equipos deportivos, eventos musicales y otras actividades propias de la juventud, vinculando al tabaco con conceptos tales como recreación, salud, aceptación y relevancia social, actividades excitantes y afirmación de la personalidad. Por otra parte, en la medida en que el número de usuarios del tabaco se reduce a consecuencia de la muerte de los mismos o el abandono del hábito por adultos concientes, el interés de la industria se orienta a la captación de clientes de menor edad, que reemplacen estas vacantes en el mercado.

La adicción a la nicotina entre los menores de edad tiende a aumentar debido, entre otros factores, al efecto de las estrategias comerciales, a las características psicológicas de esta población en particular y a las facilidades para la adquisición del producto y no se limita, a la utilización de tabaco inhalable, sino que comprende otras presentaciones comerciales, tales como el tabaco en polvo o para mascar. Una investigación señaló que una de cada cuatro personas consumidoras de tabaco no inhalable se encuentran por debajo de los 19 años de edad. La epidemia de adicción a la nicotina entre los jóvenes, sin lugar a dudas acarreará graves consecuencias sobre la salud pública en todo el mundo, pues el hábito de fumar es una causa de mortalidad anual superior incluso al Sida, los accidentes automovilísticos, los homicidios o el uso de drogas ilegales.

En estos momentos en los Estados Unidos, se ha generado toda una polémica en torno a este punto, pues si se reconocen las propiedades adictivas de la nicotina, la FDA (Food and Drug Administration) podría implementar medidas que limiten efectivamente su uso y distribución, en detrimento como es obvio de los intereses de las compañías tabacaleras. Puesto que un promedio de 40 millones de norteamericanos son fumadores, la prohibición del tabaco, como ha sido sugerida por algunos sectores radicales, no es una estrategia práctica por cuanto puede generar un gran número de efectos adversos y en última instancia estimular un mercado negro ilegal. Un abordaje más racional de este problema ha de cumplir tres objetivos primordiales: reducir el acceso de los niños y adolescentes al tabaco, concientizar a esta población de las propiedades adictivas de la nicotina y sus efectos adversos sobre la salud general y por último, reducir sustancialmente los anuncios publicitarios relacionados con el tabaco en todas sus presentaciones comerciales.

 
 Referencias:

New England Journal of Medicine 333: 186-188, julio 1995.
Lancet  346: 168-169, julio 1995.
British Medical Journal  310: 1431- 1433, junio 1995.

© EMSA    ILADIBA    SEPTIEMBRE   1995

A A A
Plus

Artículos Relacionados

  • Guía de la American Academy of Pediatrics sobre cirugía bariátrica en adolescentes

    Ver más >
  • Guía de la American Academy of Pediatrics sobre cirugía bariátrica en adolescentes

    Ver más >
  • Vareniclina (Chantix®) no debe usarse en menores de 16 años expresa la FDA

    Ver más >
  • Uso excesivo de redes sociales asociado a depresión y ansiedad en adolescentes

    Ver más >