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Octubre 11, 2008
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Variante genética del receptor de vasopresina influencia apareamiento en humanos

Investigadores suecos y estadounidenses reportaron en Proceedings of the National Academy of Sciences que una variante del gen del receptor 1a de vasopresina (AVPR1A) se asocia con la conducta de los hombres en relación a búsqueda de pareja, problemas maritales y estado marital y que el genotipo RS3 de los hombres, así mismo, afecta la forma como las esposas perciben la calidad del matrimonio.

Contexto

Se ha sugerido que la unión en parejas es un factor crítico en el desarrollo evolutivo del cerebro social.

El neuropéptido cerebral arginina vasopresina (AVP) ejerce una influencia importante sobre la conducta de apareamiento o de unión en parejas de un roedor, el ratón campesino.

En esa especie hay una poderosa asociación entre un polimorfismo (secuencia repetida) en la región que flanquea el gen avpr1a, que codifica uno de los subtipos del receptor AVP (V1aR) y la tendencia a la monogamia de los machos del ratón campesino.

Estudios anteriores demostraron que la conducta social de los ratones campesinos montañeros, los ratones de las riberas y los ratones de las praderas. Unos, los ratones de la pradera, son socialmente monógamos y en ellos la formación de parejas es facilitada por arginina vasopresina e impedida por un antagonista de V1aR.

Más aún, la distribución neuroanatómica de V1aR varía de acuerdo con la especie del ratón y la preferencia por la pareja se acentúa cuando, mediante transferencia genética, se aumenta la densidad de V1aR. Mediante manipulaciones de ese tipo, es posible convertir un ratón no monógamo (promiscuo) en uno cuya conducta social es la del poseedor del gen transferido, es decir, monógama o fiel.

La primera vez que un ratón de la pradera se aparea con una hembra, forma una unión con ella de por vida y cría camadas sucesivas. El ratón montañero mira el sexo como una serie de coitos de una vez; son solitarios, no crean uniones con las hembras o las ayudan a criar a los descendientes.

Investigación en humanos

El propósito del estudio fue investigar si la variabilidad en la región flanqueante de AVPR1A afectaba la conducta relacionada con la búsqueda de pareja en los humanos de la misma manera como sucede en los ratones de las praderas.

Con ese fin se obtuvieron genotipos de los polimorfismos de repetición de AVPR1A en hombres y mujeres adultos del Estudio Sueco de Parejas y de Descendientes. Hubo 522 pares de gemelos y sus esposos o parejas.

Todos los sujetos fueron evaluados con relación a varios índices de calidad de la relación marital, incluyendo una escala empleada para medir la conducta de apareamiento entre primates no humanos.

Los investigadores encontraron que uno de los polimorfismos de repetición de AVPR1A (RS3) se asocia a características que en los hombres reflejan la conducta de búsqueda de pareja y la unión con la pareja, los problemas maritales y el estado marital.

Alrededor de 15% de los hombres sin el alelo reportaron serios problemas maritales en el año precedente, en comparación con 34% de los hombres con dos copias del alelo.

El genotipo masculino de RS3 también afecta la calidad marital como la perciben las esposas.

Las esposas y las parejas de los hombres con dos copias del alelo reportaron niveles más bajos de satisfacción, afecto, cohesión y consenso en la relación que las mujeres casadas con hombres con una o dos copias del alelo.

Diecisiete por  ciento(17%) de los hombres sin el alelo convivían con mujeres sin estar casadas con ellas, en comparación con 32% de los hombres con dos alelos.

Los resultados sugieren una asociación entre un gen único y la conducta de apareamiento en humanos e indica que la demostrada influencia de arginina vasopresina (AVP) sobre la unión en parejas de los ratones campesinos, también tiene relevancia en los humanos.

Comentarios

Por razones obvias el estudio reseñado ha despertado un amplio interés en la prensa laica.

Traducido al lenguaje corriente “los hombres tienen mayor probabilidad de ser devotos y leales marido si carecen  de una variante de un gen que influencia la actividad cerebral y por primera vez la ciencia ha demostrado una relación directa entre los genes del hombre y su aptitud por la monogamia”.

La variante genética, presente en uno de cada 5 hombres, está vinculada a la discordia marital y al divorcio y parece predecir que las mujeres unidas a esos hombres vean a sus maridos como cercanos emocionalmente o distantes y desagradables.

La presencia de la variante genética, también parece que permite predecir si los hombres se casan o conviven con las mujeres sin casarse.

Si el hombre tiene una o dos copias del alelo la insatisfacción femenina es más baja que si el marido no tiene copias.

No hay duda que el estudio sueco-estadounidense es notable pero sería muy aventurado predecir el futuro matrimonial con base en el genotipo del hombre. Otros factores sociales son determinantes de la conducta social del individuo, como religión e historia familiar. Como en otros casos, los genes juegan un rol importante pero el ambiente también.

Se requieren estudios adicionales que descifren el papel de otros genes y el rol del ambiente. Nadie puede asegurar que los genes que influencian la conducta marquen al ser de por vida. Por ejemplo, el alcoholismo puede arruinar un matrimonio por la predisposición del alcohólico pero éste puede reformarse y ser un buen marido.

Referencias:
Proceedings of the National Academy of Sciences 105: 14153-14156 (Septiembre 1) 2008
Washington Post Septiembre 2, 2008

© EMSA-ILADIBA, Septiembre, 2008

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