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Diciembre 29, 2010
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Velocidad de la marcha predice complicaciones a corto plazo de cirugía cardiaca

La velocidad de la marcha o del caminado es una prueba simple y eficaz que puede identificar un subgrupo de ancianos vulnerables con riesgo aumentado de mortalidad y de riesgo de morbilidad mayor después de cirugía cardiaca.

La velocidad de la marcha es un marcador de debilidad o fragilidad que ha demostrado utilidad en la evaluación de pacientes con EPOC.

Investigadores de la Universidad de Montreal utilizaron la prueba de la velocidad de la marcha para estimar el valor pronóstico de complicaciones de cirugía cardiaca programada (puentes coronarios y reemplazos valvulares) en pacientes de 70 o más de edad.

El estudio se basó en 131 pacientes con una edad promedio de 76 años de 4 hospitales de Norteamérica. Durante la prueba se permitió el uso de bastón o de caminador.

Los individuos que requerían 6 segundos o más para caminar 5 metros tuvieron una probabilidad tres veces mayor de la combinación de muerte intrahospitalaria, ataque cerebral, insuficiencia renal, infección profunda del esternón, ventilación mecánica prolongada o reintervención.

La diferencia, en relación a las complicaciones de la cirugía, entre los caminadores lentos y los que tuvieron un comportamiento adecuado fue significativa (35% vs 13%; P=0.002).

La prueba de la velocidad de la marcha puede catalogarse como tecnología sencilla de bajo costo que incrementa el valor de varios otros modelos de riesgo.

La prueba es relevante dado el creciente número de ancianos que son sometidos a cirugía cardiaca. Sin embargo, no es apropiado excluir un paciente solamente con base en la prueba de la velocidad de la marcha.

El médico tiene una herramienta adicional para discutir con el paciente los riesgos de la operación, así como para identificar los pacientes que requieren terapias adicionales.

La prueba es un elemento más para medir la fragilidad del paciente que debe servir para recordar que los médicos deben retornar a simples maniobras u observaciones clínicas como la báscula y la cinta para medir la cintura o el espesor del cuello, en el proceso de calcular el riesgo de enfermedades como la diabetes, el síndrome metabólico y la apnea obstructiva del sueño.

En el paciente disneico con posible insuficiencia cardiaca es más importante la clínica, comenzando por el aumento de peso, que pruebas sofisticadas y costosas como el péptido atrial natriurético.

Un procedimiento simple, similar a la velocidad de la marcha, para evaluar la probabilidad de complicaciones quirúrgica es la fuerza del apretón de manos.

Otra prueba simple, más sencilla y menos costosa que la electromiografía o aun que la prueba de discriminación de dos puntos con calibradores, es el uso de un clip para evaluar el estado de un nervio periférico comprimido como el síndrome de túnel del carpo.

Así como estamos retornando a la atención médica en el hogar, es hora de regresar a la vieja clínica, impulsada por los franceses, basada en pruebas sencillas.

Referencia:
Journal of the American College of Cardiology
56: 1668-1676 (Noviembre 9), 2010

© EMSA-ILADIBA, Diciembre, 2010
(LM)

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